Una nueva generación de consignatarios

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Una nueva generación de consignatarios

2019-04-10T08:40:50-03:0010 de abril, 2019|8 comentarios

Con 41 años, Carlos Colombo es Director de Colombo y Magliano y Presidente del Centro de Consignatarios de Productos del País (CCPP). Es la tercera generación en la empresa consignataria y el titular más joven en la historia de una entidad con más de cien años de trayectoria. Desde ese lugar, este año será protagonista de dos hechos de importancia: el traslado del Mercado de Liniers al nuevo predio de Cañuelas y el 80° aniversario de la firma.

«Para mí, ser presidente del Centro es un gran desafío y una gran responsabilidad. Hay un grupo de consignatarios jóvenes pujantes, soy uno de ellos. Encima nos toca atravesar la mudanza del Mercado, un hecho histórico. Ya empezamos la obra y estamos trabajando con los arquitectos en ajustar el diseño del predio”, dijo a Valor Carne, al inicio de una charla que también abordó temas de coyuntura de la comercialización de hacienda.

En un contexto donde el financiamiento está al tope de las preocupaciones empresariales, el CCPP lleva adelante una búsqueda de inversores para la obra. “Semana a semana se van agregando nuevos interesados, aunque por el momento está financiado en un 100% por los consignatarios, tanto la compra del campo como las instalaciones. Es un emprendimiento totalmente privado, una muestra de la confianza en la evolución de la ganadería, más allá de las dificultades del momento”, sostuvo.

La coyuntura

Para Colombo, el negocio atraviesa un “escenario cambiante”, con un primer golpe que provino de la macroeconomía ya en el primer semestre de 2018. “Hasta abril era un año normal. Entonces, se produjo la disparada del dólar y las tasas, generando un fuerte impacto sobre la operatoria”, señaló.

Los cambios prosiguieron en este 2019 con la irrupción de una nueva medida oficial. «La resolución que baja el peso mínimo de faena de hembras modificó el mercado de la invernada. Las terneras de arriba de 300 kg venían pagándose muy bien, pero hubo un giro inesperado, nadie preveía que en 15 días iban a cambiar las reglas ya que a partir del 15 de abril el kilaje mínimo será de 250/260 kg, cuando ya estaba todo armado para terminarlas más pesadas”, afirmó. Y opinó que “una medida de esta naturaleza debería tomarse con varios meses de antelación porque los productores planifican su actividad de acuerdo a los mercados, con gran anticipación”.

Más allá de la forma de implementación, Colombo consideró que “la prohibición nunca es buena” y apuntó contra el sistema de penalidades vigentes. “Si la ternera es más liviana se le cobra $ 12 mil de multa al productor, cuando vale $ 14/15 mil, no más, o sea que pierde el 80%. Si las terneras no engordan por una cuestión sanitaria, por ejemplo, tiene doble castigo: por un lado, la baja productividad y por otro la sanción”, subrayó.

En ese sentido, Colombo entiende que es necesario levantar gradualmente el peso mínimo, pero, a la vez, premiar vía desgravación impositiva al que hace animales más pesados, de más de 115 kg la media res. “Los consignatarios lo propusimos en la Mesa de las Carnes, es algo totalmente posible, hicimos un estudio que lo demuestra”, contó.

¿Cómo se irá adaptando la oferta con la nueva regla? “Al productor no le conviene hacer una ternera de 250 kg para faenarla; no le deja plata, es más interesante llevarla a 380-400 kg. Probablemente, esa ternera se pague más como invernada que para faena. Entonces, con esta medida, no es que todo el mundo saldrá a producir terneras más livianas, el mercado se regula solo”, proyectó.

Sin embargo, el financiamiento aparece como la principal limitante para avanzar hacia animales de mayor kilaje. “El descubierto tiene tasas que a veces llegan al 80 a 100% y es imposible operar de esa forma a corto plazo y menos a mediano plazo”, aseveró Colombo.

La invernada y el gordo

Yendo a los números, Colombo repasó cómo se fueron acomodando los precios a la salida del destete. “Como todos los años se produce un gran cuello de botella, una problemática que habrá que ir mejorando. Hace un mes no había terneros abajo de $ 70 por kilo y hoy el macho ya está en $ 60/65 y la hembrita en $ 65/70”, detalló.

En cuanto al gordo, recordó que hay dos mercados bien diferenciados. “Un novillo de consumo está entre $60 y $65 y uno tipo exportación vale $ 68/72 en Liniers. Parece poco, pero en una jaula de 15 mil kilos significa un plus de unos $ 75/80 mil, es mucha plata. Además, la vaquillona pesada se paga casi como un novillo apto para terceros países y los MEJ también tienen un extra; es decir, todo lo que tiene caravana recibe algo más”, aseguró.

Mirando hacia adelante, Colombo es optimista aunque cauto. “Va a ser un año más duro que el anterior, pero pienso que aún así las perspectivas para el negocio son buenas”, confió.

Entre las dificultades destacó el proceso electoral, la paridad cambiaria y el limitado poder adquisitivo de los consumidores. “Para que no se dispare el dólar van a mantener las tasas altísimas, lo que limita mucho el crédito y la producción. Hoy se engorda con lo que se tiene en la mano, no da para endeudarse. Y en el gordo de consumo estamos atados al bolsillo de la gente, el mercado a partir de mediados de mes se pone cuesta arriba”, planteó.

80° aniversario

Reconociéndose como emergente de la tercera generación de la empresa familiar, Colombo se detuvo a pensar en sus orígenes, en un año en el que Colombo y Magliano cumple 80 años de vida, habiendo atravesado escenarios de fuertes turbulencias en el sector ganadero y en el país.

“Mi familia era de Eduardo Castex, La Pampa, y vino a Buenos Aires a competir con las grandes casas comercializadoras de hacienda. Empezamos con los lanares y porcinos, y luego pusimos el foco en los bovinos. Hoy somos referentes en la actividad”, resaltó con orgullo. Y detalló: «Hemos pasado de todo, buenas y malas, hasta nos cerraron la consignataria por no aceptar imposiciones arbitrarias en la época de Guillermo Moreno».

Finalmente, destacó porqué llegaron a esta importante posición en el comercio de hacienda. «Siempre trabajamos comprometidos con nuestra visión del negocio. Por eso hoy tenemos una actividad muy fuerte en todo el país, con un equipo de representantes que son nuestra fortaleza», aseguró. ¿Festejos? «Habrá una serie de eventos y remates aniversario, pero lo más importante es que lo celebraremos trabajando, fieles a nuestra historia”, concluyó.

8 Comentarios

  1. sergio ohanessian abril 10, 2019 at 1:13 pm - Responder

    realmente es sorprendente la diferencia entre el gordo y la invernada nunca el gordo costo mas de 15% que la invernada y con algun comentario que circula en los remates los feedloteros no pagan mas de 60 la hembra y 65 el macho cartelizando asi la compra , los pocos lotes que superan esos precios son limangus y algun invernador que le sobra pasto pero si uno va a los remates importantes ya es muy evidente esa situacion aprovechando que los criadores son muchisimos y dispersos y los feedloteros son muy pocos, pero desde mi optica particular tambien algo de culpa tienen las firmas martilleras ya que asi como se hace en los remates de reproductores donde hay una base, ellos tambien deberian informar a los remitentes si estan de acuerdo con poner una base de 70 $ para el macho de 180 kg y bancarse si no se vende .
    En un lote de 30 terneros de 180 kg entre 64 $ y 70 $ la diferencia es 1080 $ por cabeza, en un negocio tan finito como la cria es una fortuna si lo multiplicamos x 300 terneros.
    Sergio Ohanessian

  2. jose cateac abril 10, 2019 at 7:07 pm - Responder

    excelente foto de la realidad del mercado ganadero, pero corrijo con los figrorificos ingleses los compradores de invernada tenian el 20% mas que el gordo, incluso hubo momentos similares

  3. abujose abril 10, 2019 at 7:12 pm - Responder

    redondeando, los feedloteros CON INFINITAMENTE MENOS CAPITAL QUE UN CRIADOR O INVERNADOR , QUIEREN SEGUIR JUGANDO LA RULETA DE LOS 90 DIAS Y A GANAR A VECES SIN PONER UN PESO pues compran a 90 dias.
    Lo logico seria que invernaran a su costo y riesgo COMO LOS VERDADEROS GANADEROS

  4. abujose abril 10, 2019 at 7:14 pm - Responder

    redondeando, los feedloteros CON INFINITAMENTE MENOS CAPITAL QUE UN CRIADOR O INVERNADOR , QUIEREN SEGUIR JUGANDO LA RULETA DE LOS 90 DIAS Y A GANAR A VECES SIN PONER UN PESO pues compran a 90 dias.
    Lo logico seria que invernaran a su costo y riesgo COMO LOS VERDADEROS GANADEROS

  5. Cazeaux juan abril 10, 2019 at 8:48 pm - Responder

    Nosotros lo criadores necesitamos hasta 2 años par vender una jaula terneros al que no le podemos poner valor(precio) y tenemos que dar 30,60,90 días de plazo para poder defenderlo un poco. Ellos los feedloteros le ponen el precio y en 90 a 100 días lo venden y cobran en 14 días o de contado o sea que ellos en 3 meses lo vendieron y cobrarían algo que a nosotros nos cuesta más de 2 años. Y cuando vamos a comprar los insumos no le podemos poner el precio a ninguno como hacen ellos. Un poco injusto que no se valore nuestro trabajo y sacrificio.

  6. Solis abril 11, 2019 at 12:00 am - Responder

    ¿Perdón, pero descubrieron América?
    Hace años que el feedlotero juega con el plazo, al igual que los consignatarios (aunque no lo reconozcan).
    Les recuerdo que un remate por TV, los productores aparte de perder plata con el plazo (30/60/90/120 etc) tienen el 8% de gastos.
    Ahora si les vas a comprar terneros a levantar, y de contado te piden lo mismo que se vende en Tv,

    • Javier abril 14, 2019 at 8:40 am - Responder

      y para que se prestan a ese juego? porque no llevan a algún remate feria o que te lo levanten del campo pago contra culata y listo. Lo que pasa es que está lleno de caretas que quieren figurar y que los nombren por tv mientras se los culean de parados

  7. Fernando Lagos abril 12, 2019 at 9:11 am - Responder

    Excelente analisis el de Pablo Colombo. Estoy de acuerdo en que se abandone el peso mínimo de faena por la simple razón que es una medida inconstitucional, que afecta la libertad de comercio, garantizada por el artículo 14 de la Constitución Nacional. Artículo 14.- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender. Además, el gobierno no tiene porque meter las narices en los negocios que cada productor hace para maximizar su renta. El que está arriesgando su capital es el productor no el gobierno. Es sabido que la riqueza de las naciones se mide por el Producto Bruto Interno, el cual es la suma de la renta obtenida por los recursos naturales, el capital y el trabajo. Si alguien gana más dinero engordando hacienda a pesos de exportación de 450 kg o más kilos, o alternativamente, haciendo terneras bolita de 230 kg, simplemente está aumentando el impuesto a la ganancias que le demanda el fisco, ergo aumentando la riqueza nacional. Los que abogan por pesos mínimos de faena o desconocen estos principios básicos de la economía, o defienden intereses creados. En cuanto a la desgravación impositiva por ganado gordo de ciertos mínimos pesos, también es una medida a la que me opongo de plano. El negocio DEBE CERRAR de por sí. Sinó, NO ES NEGOCIO. Y poner desgravaciones a un producto en particular, es cargar sobre los hombros de otros contribuyentes que no realizan tal actividad, el impuesto que no pagan aquellos primeros beneficiarios. Es esta otra medida de inequidad económica y que atenta contra la competitividad de cualquier otro tipo de negocio, que pudiera ser más rentable para el país.

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