El buen momento que atraviesa la cría reabre la posibilidad de invertir y pensar en el largo plazo. En ese contexto, desde la Asociación Argentina de Angus consideran que la incorporación de genética está ganando protagonismo, lo que buscan potenciar con nuevas herramientas, entre ellas el programa Terneras Angus Certificadas que fue presentado en Expoagro.
“Si el ternero vale, el criador va a tener caja para hacer las inversiones que tiene que hacer: pasturas, maquinaria, renovar instalaciones. Esa holgura financiera es la que en el largo plazo permite recuperar producción”, sostuvo Amadeo Derito, presidente de la entidad, en diálogo con Valor Carne.
Para el dirigente, sin margen económico no hay mejora posible. Y en ese sentido, el contexto actual funciona como un “espaldarazo” para la actividad. “Es lo que permite empezar a reconstruir lo que se perdió, sobre todo en momentos en que la ganadería fue desplazada o sufrió políticas adversas”, explicó.
Sin embargo, Derito advirtió que uno de los principales cuellos de botella está en aquellos productores que salieron de la actividad y difícilmente vuelvan. “Lo positivo es que hay muchos campos mixtos que mantuvieron las instalaciones y el know how. Cuando vuelven a hacer números, muchas veces la cría termina siendo más rentable que la agricultura”, señaló.
En ese sentido, planteó que el escenario abre una oportunidad concreta para recomponer rodeos y recuperar superficie ganadera. “Hoy los rindes de indiferencia en agricultura son muy altos. Hay planteos donde incorporar vacas da mejor resultado que una soja. No es sencillo, pero el que tiene la base armada lo puede hacer”, afirmó.
A la par, también aparece margen para crecer en zonas marginales a partir de tecnología. Derito puso como ejemplo planteos en regiones semiáridas donde la incorporación de pasturas megatérmicas y mejoras en manejo permiten multiplicar la carga animal. “Son procesos graduales, pero en diez años podés transformar un campo y triplicar la receptividad. Ahí hay una frontera productiva clara”, describió.
En ese escenario de recomposición, la genética empieza a ocupar un lugar central. Según el presidente de Angus, se está consolidando un cambio de mirada en los productores. “Se está dejando atrás el concepto de que todo da lo mismo. Hoy se ve claramente que hay diferencias de precio dentro de un mismo remate”, indicó.
La lógica es directa, mejores animales capturan mejores valores. “En un remate hay un promedio, pero también hay máximos y mínimos. Esos máximos corresponden a terneros con mejor genética y mejor crianza. Invertir en genética es apuntar a esos precios máximos”, sostuvo.
Ese diferencial no se limita a la invernada. También se traslada a la recría y terminación. “Un novillo bien hecho, con buena genética, se vende mejor, te lo buscan. En cambio, el que es más estándar queda más cerca del promedio o incluso por debajo”, agregó.
Genética certificada desde la cuna
Con ese diagnóstico, la Asociación impulsa herramientas para facilitar ese salto. Y una de las principales novedades presentadas en Expoagro fue el programa Terneras Angus Certificadas, orientado a valorizar la reposición desde el origen.
“La idea es darle al criador comercial una herramienta concreta para agregar valor. Puede certificar sus terneras, ya sea para venderlas o para retenerlas como futuras madres, con el respaldo de la Asociación”, explicó Derito.
El esquema es sencillo. Un inspector evalúa el lote en el campo y, si cumple con los estándares, las terneras se certifican y se identifican como Angus. “Eso le permite al productor posicionarlas mejor en un remate o, si decide retenerlas, incorporarlas luego al programa de Madres Angus Seleccionadas (MAS)”, detalló, aclarando que el costo de la certificación de la ternera “se le acredita en la certificación MAS”.
El objetivo final del sistema es acompañar el proceso de mejora genética. “No es solo una certificación comercial, también es una forma de ir ordenando el rodeo con criterios objetivos, con el apoyo técnico de la Asociación”, agregó.
El marmoreo, nueva clave
En paralelo, Angus continúa profundizando el desarrollo de su programa de evaluación genética. A los DEPs tradicionales de crecimiento y fertilidad se suman variables vinculadas a calidad de carne. “Estamos haciendo hincapié en la grasa intramuscular, en el marbling, porque es un atributo cada vez más valorado”, indicó.
El desafío, es que ese atributo se traduzca en precio. “Hoy podés tener la genética y hacer todo el proceso bien, pero si no hay una medición objetiva en frigorífico, no siempre se reconoce”, advirtió.
Por eso, la entidad está en conversaciones con la industria para avanzar en sistemas de medición que permitan clasificar el marmoreo de manera estandarizada. “Hay tecnología para hacerlo, con imágenes que se procesan y determinan un grado de marbling. La idea es que eso se pueda bonificar, como pasa en otras producciones”, explicó, considerando que “la ampliación de la cuota norteamericana abre una puerta importante para que eso suceda”.
La búsqueda apunta a alinear incentivos a lo largo de la cadena. “Si el frigorífico recibe un beneficio por calidad, tiene que poder trasladarlo hacia atrás, para que el productor tenga un estímulo claro a invertir en genética”, planteó.
A su vez, también se avanza en eficiencia de conversión, una variable clave en sistemas cada vez más intensivos. “Seguimos agrandando la base genética, trabajando para identificar los animales que conviertan mejor alimento en carne, algo fundamental en recría y feedlot”, señaló.
Mirada a futuro
De cara a los próximos años, Derito se muestra optimista, apoyado en un contexto internacional que sigue traccionando demanda. “El mundo pide cada vez más carne y la capacidad de aumentar la oferta es limitada. Eso es una oportunidad para nosotros”, afirmó.
Sin embargo, advierte que hay factores a cuidar. “Más allá de la política, sería muy mal que se vuelvan a cerrar mercados, el principal riesgo es sanitario. Hay que sostener el estatus del país con la aftosa, con controles fuertes y un sistema sanitario sólido. Ya tuvimos experiencias complicadas y no podemos repetirlas”, concluyó.









La certificacion de la ternera ya existía el año pasado, yo particularmente en la expo palermo del año pasado, me acerqué a la asociacion para consultar los costos y son realmente exajerados. Hago un llamado a los directivos de la asociacion para que revean los costos y permitan que el criador chico pueda incorporarse a los programas de la asociación, cosa que traerá aparejado mayor venta de reproductores con genética
Además presento mi queja ante la asociación angus con los remates televisados donde" auspician "dichos remates, sin prestar ningún servicio y cobran el 1% de las ventas en colaboración con los consignatarios, En general hay una moda que con el pretexto de que la hacienda tiene buenos precios, cargan sobre el productor costos de manera compulsiva y obligatoria e innecesarios