Corrientes: porqué no adoptan tecnología

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Corrientes: porqué no adoptan tecnología

2019-01-15T18:46:25-03:0010 de enero, 2014|7 comentarios

“El punto de vista de los técnicos no siempre está en sintonía con el de los ganaderos. Muchas veces, sobre un mismo problema, práctica o manejo, unos dicen una cosa y los otros ven otra. Habría que generar espacios de interacción entre extensionistas y productores para construir una solución o conocimiento superador”, planteó Silvana Giancola, investigadora del Instituto de Economía y Sociología de INTA con relación al trabajo “Causas que afectan la adopción de tecnología en la Ganadería de Corrientes” publicado en 2013.

El estudio es parte de una investigación que el INTA llevó adelante en varias provincias con el objetivo de mejorar el acceso de los productores a la tecnología. “En el caso de la ganadería hay prácticas disponibles desde hace más de 20/30 años que no se aplican”, apuntó Giancola.  Y detalló que “en el estrato seleccionado, existen brechas del 100% en la productividad, alambrado de por medio, o sea que no se explican por cuestiones agroecológicas”.

La metodología

El relevamiento de Corrientes, realizado en ocho departamentos, se focalizó en productores de tamaño mediano, de 500 a 3.000 cabezas, “ya cualquier mejora en la adopción de tecnología tendría un alto impacto en el volumen de producción provincial”, argumentó la especialista, aclarando que “hay conclusiones que pueden ser extrapoladas a todo el sector”.

17- Corrientes mapa

Una vez definido el objeto de estudio, se pidió a técnicos e investigadores púbicos y privados, referentes de la zona, que identificaran de común acuerdo las tecnologías críticas que según su visión permitirían aumentar la productividad de los sistemas ganaderos.

Luego, se trabajó con los productores para indagar sobre las causas que afectan la adopción mediante la técnica de grupos focales. “Incluimos de 8 a 10 participantes y los motivamos para que se sientan cómodo y nos brinden sus opinión.  En este caso, la idea no era buscar consenso sino levantar diversidad de respuestas; esto es lo enriquecedor del estudio”, dijo la investigadora.

Diferentes visiones

A la hora del procesamiento de los resultados, surgieron numerosos aspectos de interés sobre las tecnologías críticas seleccionadas.

17- Silvana

Ing. Agr. Silvana Giancola, del INTA.

“Teniendo en cuenta que el campo natural es el 75% de la base forrajera de Corrientes, los técnicos señalaron que la reserva de este recurso es una de las prácticas más importantes”, explicó Giancola. Y la describieron como la clausura del potrero para acumular el forraje que se va a aprovechar en el período crítico, recomendando hacerlo en marzo y abril para pastorearlo a partir de mayo. El objetivo es que las categorías de recría no pierdan peso en el primer invierno después del destete.

Sin embargo, cuando se les preguntó a los productores sobre la misma práctica aludieron a otras cosas.  “Hablaron del manejo del campo natural, por ejemplo, mediante cortes y quemas, pero no de la reserva tal como la habían definido los técnicos”, afirmó.

Lo llamativo es que los grupos focales de distintas localidades de la provincia indicaban lo mismo. “Para los profesionales era una práctica clave para mejorar, pero los ganaderos no tenían claro el concepto, no sabían de qué se trataba ni para qué servía. Había una confusión, por eso no la estaban implementando”, aseguró.

En cuanto a los que sí conocían la reserva del campo natural, se detectó que la falta de apotreramiento condicionaba la adopción. “Una variable que no depende ya del conocimiento sino de la inversión de capital”, indicó.

17- Cuadro reserva campo natural

Giancola sostiene que “nadie pone en tela de juicio la importancia de técnicas como hacer tacto y estacionar el servicio”. Pero está convencida de que “no se puede ir con la receta. Hay que tomarse el tiempo de escuchar a los productores, entender porqué no aplican una determinada práctica y explicárselas en función de eso”.

El productor viene con su historia, con lo que hacían sus padres y abuelos, y puede aportar su saber, mientas que el técnico llega al campo con su conocimiento científico tecnológico. “Si ambos interactúan se puede construir una solución superadora, una innovación”, reflexionó.

Para Giancola, el extensionista tiene la posibilidad de reorientar su tarea en función del mensaje del productor y hasta la investigación misma puede retroalimentarse de sus demandas y experiencias, generando algo más adaptable a su zona y realidad productiva. “Por ejemplo, una práctica más ajustada a la dotación de capital de ese productor, que sirva a su necesidades”, explicó. En ese sentido, subrayó que “la innovación no se refiere sólo a aplicar una técnica desconocida sino a incorporar algo que no se hacía y que ahora se internaliza y se usa”.

Fortalezas y oportunidades

El trabajo del INTA detectó que la adopción de la mayoría de las tecnologías críticas está afectada básicamente por la falta de conocimiento y, en muchos casos, esto se encadena con la carencia de mano de obra, infraestructura y servicios.

Sin embargo, un aspecto a resaltar es que la identidad del ganadero correntino representa una fortaleza para la provincia. “La actividad genera orgullo, tradición y arraigo. Los valores traspasan de generación en generación y existe confianza en la palabra y las acciones del productor. Estas características, sumadas a que la ganadería es la principal fuente de ingreso familiar, motivan el deseo de mejorar, de incrementar la rentabilidad, a fin de garantizar la continuidad de sus empresas”, señala la publicación.

Un antecedente alentador es que los ganaderos que participan en los programas Cambio Rural y GUÍA del INTA cuentan con un nivel tecnológico de medio a alto, lo que hace pensar que los grupos de trabajo constituyen uno de los espacios necesarios para la interacción entre técnicos y productores.

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne.

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7 Comentarios

  1. Pedro Nazar enero 10, 2014 at 12:37 pm - Responder

    Felicitaciones a la Ing.Giancola. Es muy importante estudiar éste tema y superar las distintas opiones, mediante intercambios que nos permiten a técnicos y productores entender el lenguaje del otro.

    No todo lo que trae el técnico es bueno, pero lo bueno que trae es esencial a la capacitación y crecimiento humano del productor. Y por ende su empresa, que por más chica que sea genera trabajo y rigueza.

    Y la principal riqueza son los valores, qué también se incluyen en el análisis, y hacen a qué clase de país queremos para vivir.

    Cordial saludo
    Pedro

  2. Silvana Inés Giancola enero 13, 2014 at 12:42 pm - Responder

    Gracias por tus palabras Pedro, nos dan aliento y esperanza que escuhándonos y respetándonos podamos enfrentar los problemas y construir un futuro mejor.

    Estamos por publicar en estos meses el trabajo realizado en otras regiones, como Cuenca del Salado, Formosa, Chaco y San Luis. En todos los lugares hemos trabajado con profesionales, investigadores y extensionistas de INTA y otras instituciones, sector público y privado y, fundamentalmente, hemos tenido el privilegio de poder escuchar a los productores.

    Esto brinda una información riquísima que requerirá indudablemente de un trabajo conjunto en cada región de interacción y diseño conjunto (sector público y privado) de propuestas. Ojalá ello pueda hacerse realidad.
    Saludos
    Silvana

  3. Javier Salminis enero 21, 2014 at 10:15 am - Responder

    Excelente trabajo. Felicitaciones

  4. Luis Peluffo enero 30, 2014 at 3:26 pm - Responder

    Muy de acuerdo, buen trabajo, muchas gracais
    cordialemente
    Luis

  5. Eduardo Ponssa febrero 6, 2014 at 5:12 pm - Responder

    Muy buena la temática. No sólo hay que superar el desconocimiento, lo cual se logra por medio de información, sino que también hay que involucrar a la actitud, como expresa el trabajo, “internalizar” las prácticas. Pero también creo hay que identificar los objetivos del productor. No siempre la rentabilidad va primero, a veces se prioriza la seguridad, el bajo costo, la poca complicación, la demanda de tiempo, etc etc

  6. Juan abril 1, 2014 at 9:55 am - Responder

    Muy buen estudio. Considero que hay mucha falta de manejo si uno compara (a veces hay que hacerlo, lamentablemente) la ganaderia en Argentina contra otros paises, donde se hace ganaderia extensiva (NZ-AUS) y ve como se maneja el pasto y como se involucran a los entes gubernamentales de ese país. No quiero que suene a una critica ya que el INTA es un ejemplo de institucion pública transparente y tiene mucho reconocimiento a nivel regional y mundial. Solo quiero acotar que el ganadero cuenta con muy poca informacion de su campo, de su productividad, de como maneajar el pasto, de como controlar malezas, del calendario de sanidad, etc. Otro tema tbn importante es que no sabe nada sobre la calidad de carne, y es asi como llegan a faena animales que estan molidos a golpes x malas instalaciones o mal manejo del animal a campo.

  7. Nino Llorente febrero 22, 2015 at 9:31 am - Responder

    Buenos dias Silvana, recien leo el estudio realizado por Ud sobre el productor Correntino, me parece muy interesante y creo que habria que seguirlo tambien con otros temas como la erradicacion o control de la garrapata, uso de pasturas, rotativos en campo natural, etc.
    Me parece que vale la pena trabajar sobre esto, ya que hay tecnologia de costo cero, que no se ponen en practica por no se que cosa, sera por tradicion, evitar complicaciones, tener que estar mas enima de las cosas, no lo se, seria muy interesante saberlo. Creo que con el avance de la agricultura, los zonas de cria deberian tratar de aumentar fuertemente su productividad y para ello hay que aumentar la carga y para ello hay que mejorar el manejo del campo natural, etc.
    Me interesaria mucho si me pueden enviar los resultados del trabajo en las otras zonas.
    Muchas gracias.
    Muchas gracias

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