Histórica equiparación de la carne vacuna

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Histórica equiparación de la carne vacuna

2019-01-15T18:49:59-03:0021 de diciembre, 2015|13 comentarios

Esta semana hubo dos novedades muy fuertes en la Argentina. En primer lugar, el nuevo Gobierno decidió la eliminación de los derechos de exportación para carnes y demás productos agropecuarios, agroindustriales y manufacturas industriales, y la  disminución de los mismos para la soja. Cuarenta y ocho horas más tarde anunció la liberación y unificación del mercado cambiario.

De esta manera dio cumplimiento a una promesa de campaña, que no había sido demasiado clara, salvando algún documento partidario. En lo que respecta al agro, las  referencias principales eran para maíz, trigo y producciones regionales, cayendo las carnes, la mayoría de las veces, en un cono de sombra.

La postergación del agro

Con esta medida se pone fin a un largo ciclo de discriminación en contra del sector, que rigió desde la década del ‘30, con la excepción de los casi 11 años de Convertibilidad.

En tal sentido, a partir de los años 60, vía los llamados derechos de exportación, o antes, por medio de un tipo de cambio directamente diferente, el agro argentino sufrió una marginación que no fue ajena al pausado pero firme atraso de los indicadores económicos más relevantes del país e incluso profundizó la antinomia campo-industria en el conjunto de la sociedad.

Para refrescar la memoria, en los primeros meses de 1991 se terminó con esa diferenciación, por la que los productos agroindustriales se exportaban a un tipo de cambio neto inferior al que se debían importar bienes de capital e insumos o al que se fijaban los precios de esos bienes de origen local.

Cuando a principios de 2002, tras la salida de la Convertibilidad y la contemporánea crisis política y económica, se aplicó un derecho de exportación del 5% a la totalidad del universo arancelario para financiar ayudas sociales, se mantuvo esa condición de igualdad entre todos los sectores.

Recién en noviembre de 2005, Roberto Lavagna, ministro de Economía de Néstor Kirchner, aumentó los derechos de exportación para la carne de 5 a 15% y le quitó los reintegros a las ventas externas que promediaban otros 5 puntos porcentuales. Entonces, con el objetivo de intentar aplacar potenciales subas de precios, la carne comenzó a ser nuevamente discriminada.

Luego, hubo una batería de medidas de jure y de facto como la imposición de ROEs en enero de 2006, el anuncio de una prohibición de exportaciones por seis meses, y los sucesivos regímenes de control de exportaciones y de precios internos. De este modo, comenzó una época nefasta que llevó a la pérdida de 10 millones de cabezas, de plantas frigoríficas, de miles de empleos, de miles de millones de dólares de exportaciones y la desaparición del país del listado de los diez principales exportadores mundiales por primera vez en más de cien años.

En la coyuntura

Enfocando la situación hasta el miércoles 16, la eliminación de los derechos de exportación no tuvo mayor relevancia inmediata. Esto se debió a que el precio del novillo, medido en dólares, que hasta la semana anterior superaba en más del 100% a los de otros países ganaderos del Mercosur, e inclusive a los EE.UU y de la UE, pasó a ubicarse entre el 70 y el 80% por encima de aquéllos.

El cambio sustancial llegó con el anuncio de la inmediata liberación del mercado cambiario, que comenzó a funcionar con la operatoria de flotación administrada o sucia. Esto significa que el tipo de cambio se fija libremente pero que el Banco Central actúa para evitar oscilaciones bruscas.

Ahí sí sobrevino el impacto pleno de ambas medidas sobre el mercado de ganados y carnes. Con una cotización inicial de $14,50 por dólar, se recortó en buena medida el brutal atraso acumulado en los últimos años, que dejó fuera de competencia a la enorme mayoría de las actividades productivas del país.

En el nuevo escenario, el costo absurdo que tenía el novillo para la exportación, que ascendía a U$S 5,50, bajó a U$S 3,50 por kilo, acercándose al promedio regional.

De las dos medidas ya en vigencia, desde Valor Carne le damos un valor histórico a la primera ya que solucionó un problema propio y muy antiguo de la ganadería, mientras que la normalización del mercado cambiario, de mucho mayor impacto en el corto plazo, era una necesidad de toda la economía nacional y su implementación se iba a producir, más tarde o más temprano.

En síntesis, al honrar estas promesas de campaña se ha dado un paso muy importante para que la cadena cárnica recupere la competitividad internacional y pueda expresar  todo su potencial.

Por Miguel Gorelik, Director de Valor Carne

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13 Comentarios

  1. Luis Villa diciembre 18, 2015 at 2:19 pm - Responder

    Resta normalizar las posiciones arancelarias de los cueros y de ese modo corregir una anomalía que pronto cumplirá 44 años de vigencia ininterrumpida.

    • Miguel Gorelik diciembre 21, 2015 at 1:19 am - Responder

      Es completamente cierto, Luis. La regulación actual, y que viene rigiendo en forma parecida desde 1972, le da un poder de negociación excesivo a las curtiembres, en desmedro de productores, frigoríficos y consumidores de carne. No incluí ese comentario porque me pareció más relevante destacar los aspectos sobresalientes de las medidas tomadas esta semana. Pero esa pelea volverá a estar sobre el tapete en los tiempos que vienen.

  2. Tomas Bond diciembre 19, 2015 at 7:28 am - Responder

    No coincido con se puso fin. Un gobierno saca lo que otro puso. Si “cambiar” es solo cambiar de gobierno no hay fin. Cada 4 años su articulo estara en duda. Por ello debe existir una ley Agropecuaria Argentina (como muchos competidores nuestros) que comprenda nuestra agenda (tampoco tenemos). Solo si sustentado por ley agropecuaria consensuada, los cambios de gobierno solo podran retocar algunas cuestiones. Por ello no coincido no se puso fin. Deberiamos poder empezar a hablar de Ley Agropecuaria Argentina. Gremialismo Profesional.

    • Miguel Gorelik diciembre 21, 2015 at 1:27 am - Responder

      Estimado Tomás:

      Le agradezco el aporte.
      Sin embargo, siempre este tipo de juicios queda abierto a cambios posteriores.
      Las leyes también también son susceptibles de ser cambiadas. Es un trámite un poco más difícil que cambiar un decreto, pero no es imposible.
      No hay resorte para establecer una determinada política a prueba de cualquier cambio futuro. Inclusive los actuales beneficiarios de la misma pueden cambiar de idea o de intereses en el futuro, ante modificaciones en el escenario.
      No está mal impulsar esa Ley Agropecuaria Argentina.
      Pero la solución de fondo es crear consensos que nos eviten seguir discutiendo recurrentemente lo mismo, en este caso, si el sector agroindustrial debe ser discriminado o no.
      Cordialmente, MG

    • CARLOS ORELLANA diciembre 24, 2015 at 3:07 am - Responder

      Correcto: Pero cuidado que las Leyes Valen poco en Argentina. Ya lo estamos viendo. Respecto a la Industria trabaja para pagar la carne de esa manera intentan hacer desaparecer el precio en vivo y más aún el precio del recupero Cuero Menudencias, Grasa excedente en res, y todo lo que sigue 40% del animal. Gracias

      • Miguel Gorelik diciembre 26, 2015 at 5:03 pm - Responder

        Estimado Carlos:

        No sé si entiendo cabalmente su comentario.
        En cuanto a la forma de establecer el precio, me queda claro que pagar de acuerdo al peso vivo es un castigo para los productores más eficientes. Si la industria se viera obligada a pagar de acuerdo a lo que los animales pesan en pie, trataría de fijar un valor promedio que va a perjudicar a los productores que logran una mayor relación peso en gancho/peso vivo. Es al revés de lo que todo el mundo proclama.
        Cordialmente, MG

  3. Alejandro Clutterbuck diciembre 21, 2015 at 12:09 pm - Responder

    Miremos lo positivo, se honro la palabra.
    Muchachos a lo nuestro, a producir!!

  4. RAUL TOLCACHIR diciembre 21, 2015 at 9:45 pm - Responder

    -INTERESANTES COMENTARIOS.-
    -LA GANADERIA VACUNA ARGENTINA ES DE EXCELENCIA EN CUANTO A GENETICA Y LA CONSIDERO AL MEJOR NIVEL MUNDIAL.-
    -PERO SU NIVEL DE PRODUCTIVIDAD ES MUY BAJA SI LA COMPARAMOS CON EE.UU. Y AUSTRALIA.
    TENEMOS UNA EXTRACCION DEL 25% SOBRE NUESTRO RODEO CUANDO EN AQUELLOS PAISES OSCILAN ENTRE EL 33/34 %.- ¡¡¡GRAN CAMINO PARA RECORRER !!!

    • Miguel Gorelik diciembre 22, 2015 at 2:03 pm - Responder

      Raúl:

      Gracias por el comentario.
      Coincidimos, al menos en lo básico.
      El gran desafío que tiene la ganadería argentina es mejorar su productividad. No habrá tipo de cambio suficiente ni precios internacionales remunerativos para quienes no excedan considerablemente los índices de productividad medios del país.

  5. Carlos A. Rossi diciembre 22, 2015 at 7:07 am - Responder

    Muy interesante la nota sobre la situación en que estaba el precio en dólares de nuestra hacienda.

    • Miguel Gorelik diciembre 22, 2015 at 2:11 pm - Responder

      Valoramos el comentario.
      Saludos cordiales. MG

  6. RODRIGO SPRINGLI marzo 18, 2016 at 11:29 am - Responder

    Que pena que el anterior gobierno halla desarticulado la ganadería de la manera en que lo hizo, la búsqueda de precios bajos y las intervenciones nos costaron 10 millones menos que hoy se sienten mucho, esta quita de retenciones es una muy buena señal para el sector exportador, pero el mercado interno esta muy golpeado y el productor es quien mas sufre los costos en constante aumento sin poder vender a un precio mayor para sortearlos.
    Hay muchísimo para hacer pero este es un muy buen comienzo, esperemos que la 481 nos de una nueva oportunidad de escalar en la tabla de exportadores.

    • Miguel Gorelik marzo 20, 2016 at 9:48 pm - Responder

      Muchas gracias por el aporte.
      Cordiales saludos. MG

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