Confirman que la sanidad condiciona el resultado

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Confirman que la sanidad condiciona el resultado

2019-01-28T19:46:27-03:0010 de diciembre, 2018|Tags: |7 comentarios

Una investigación llevada a cabo por el INTA entre medianos y grandes establecimientos del  Malezal y Afloramientos Rocosos, Corrientes, refleja que los productores adoptan las prácticas generales de manejo del rodeo de cría, en línea con lo aconsejado por los asesores técnicos, pero están alejados de las recomendaciones en materia sanitaria, lo que condiciona el resultado productivo. Estas conclusiones adquieren mayor relevancia si se tiene en cuenta que ese estrato significa más del 75% de las existencias bovinas provinciales, cuartas en el ranking del país, detrás de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

La encuesta se llevó adelante en los departamentos de Mercedes, Santo Tomé, Gral. Alvear y Gral. San Martín, e incluyó a 104 productores de 500 a 3.000 cabezas, de una población objetivo de 226 establecimientos dedicados a la cría vacuna.

«Se eligió el segmento de medianas y grandes empresas ya que cualquier mejora en la adopción de tecnología tendría un alto impacto en la producción ganadera provincial”, indicó Silvana Giancola, investigadora del Instituto de Economía y Sociología de INTA y líder del trabajo “Factores que afectan la adopción de tecnología en la ganadería de Corrientes. Enfoque Cuantitativo”, publicado en 2018.

Nivel empresarial

Un dato importante surgido del relevamiento es que el 60% de los establecimientos recibe asistencia técnica y el 70% de los mismos, lo hace a través de un profesional independiente. En cuanto a la infraestructura, los campos están subdivididos en diez potreros con 169 ha promedio y disponen de 1,5 corrales, nivel considerado adecuado para un manejo ordenado del rodeo de cría.

En este contexto, el 75% ajusta la carga animal antes del invierno según la disponibilidad de forraje, el 83% estaciona el servicio y el 79% realiza el diagnóstico de preñez. Además, el promedio de edad de entore es de 26 meses y el 52% de los productores que realiza destete precoz lo hace en función de la condición corporal de la vaca, o sea en concordancia con lo aconsejado por los asesores.

¿Primero la salud?  

En la cuestión sanitaria, fue donde se observó una importante disociación entre las recomendaciones técnicas y la adopción de prácticas, con claras expresiones de resistencia al uso del calendario sanitario y prevención de enfermedades venéreas, escasa aplicación del diagnóstico de parásitos internos (HPG), falta de conocimientos en el control de los mismos e incluso del abordaje del complejo tristeza. Según la investigadora, «estas son las algunas de las principales razones que explican el bajo porcentaje de destete de Corrientes, que promedia el 56%».

A modo de ejemplo, el 67% de los productores vacuna a las hembras para prevenir enfermedades venéreas y también hace el raspado prepucial en los toros para detectarlas. Pero de esta población, el 64% practica sólo un raspaje, cuando se recomiendan al menos dos controles negativos para que el toro resulte apto para el servicio.

Con respecto a las parasitosis internas, más del 50% desparasita todas las categorías, mientras que el consejo técnico es realizarlo desde el destete hasta los 20 meses de edad. Las demás se deben incluir sólo si están expuestas a situaciones extremas como inundaciones y sequías, y en ciertos casos particulares de vacas de primer parto y toros.

En ese sentido, el recuento de huevos en las heces es una herramienta clave para diagnosticar la necesidad de desparasitar. Sin embargo, sólo el 25% de los productores la utiliza, aduciendo que no hay laboratorios en la zona y que es problemático obtener las muestras.

Otro parámetro llamativo es que un 36% de los encuestados emplea la misma droga en sucesivas desparasitaciones, a pesar de los consejos profesionales para paliar el desarrollo de resistencia.

En cuanto al complejo tristeza, el 85% de los productores no vacuna para prevenir la enfermedad (babesiosis, anaplasmosis) y sólo el 44% desinfecta las agujas. Entre las razones argumentadas el 45% afirma que controla la garrapata a través de los baños periódicos y otro 41% que posee los campos en zona sucia, con inmunidad a babesiosis. Esto va en línea con el hecho de que el 75% cuenta con bañaderos, llegando al 100% en Afloramientos Rocosos.

Sin embargo, la enfermedad es transmitida por garrapatas, tábanos y a través de agujas cuando se realizan vacunaciones. El hecho de bañar regularmente y tener el campo libre de garrapatas es muy importante, pero los animales son susceptibles a contraer la enfermedad si ocurriera un foco aledaño. Por el contrario, entre los que tienen garrapata, los animales poseen anticuerpos a babesiosis, pero son susceptibles a anaplasmosis, de la misma manera que los campos limpios.

«Las probabilidades de tener tristeza en la provincia son altísimas. Aunque el productor sea ordenado y tenga su establecimiento limpio, los animales podrían contagiarse de un vecino que no sea tan prolijo. Entonces, hay que vacunar, no hay vuelta que darle, es la forma de prevenir ambas enfermedades, además de desinfectar las agujas», señaló Daniel Sampedro, ex coordinador del proyecto ganadero del INTA en Corrientes y coautor del trabajo. Y destacó: «Un criador que vende sus terneros ni siquiera necesita vacunar todos los animales, sólo a los que quedan en el campo, por ejemplo las vaquillas de reposición».

Gerenciar la sanidad

Para el especialista, la aplicación de las normas sanitarias en un sistema de cría requiere planificación.  «En cualquier calendario sanitario hay numerosas prácticas a lo largo del año, entonces cuesta coordinarlas con el manejo general del establecimiento. En muchos casos, no hay un enfoque integral que contemple todas las variables», afirmó Sampedro.

Por ejemplo, «se indica hacer raspajes a los toros previo al servicio, pero estos deben realizarse con suficiente antelación, porque si algún toro sale positivo puede ser tarde para reponerlo. Acá, en Mercedes, los remates son en junio, julio y agosto», argumentó, indicando que por ende deberían efectuarse en otoño.

También advirtió que «algunos calendarios proponen vacunar a las vacas en agosto, cuando están en plena parición, pero es contraproducente moverlas en ese momento, imposible». Además, se vacuna a los terneros cuando se destetan precozmente «pero en ese instante están estresados y la vacuna pierde efectividad. Lo recomendable es vacunar a las madres previo al parto, para conferir inmunidad al ternero. Esto implica detectar a aquéllas a las que por su baja condición corporal, se les aplicará destete precoz». Y recalcó: «Para ello, hace falta observación y gestión. No es sencillo, el productor tiene que tener un buen asesor, con una visión general, sistémica».

Para Giancola, esta problemática no sólo se circunscribe a la provincia de Corrientes. «Hay investigaciones en otras zonas criadoras, incluso en la Cuenca del Salado, que dan cuenta de productores que no cumplen con los raspados, con el control adecuado de las parasitosis internas, entre otros. El tema sanitario es transversal a todas las regiones ganaderas, por eso tenemos una marcación de terneros estancada desde hace 50 años», finalizó.

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

7 Comentarios

  1. D M H diciembre 10, 2018 at 11:11 am - Responder

    Corrientes tiene Payé y tambien Paja.

  2. Miguel Gimenez Zapiola diciembre 10, 2018 at 3:19 pm - Responder

    Increíble pero REAL. Vemos esta falta de decision en realizar un plan sanitario integral, a pesar de que lo escuchan de su asesor, charlas técnicas nuestras, jornadas, etc. pero el paso a implementarlo, parece un «PUENTE ROTO» hacia la ACCIÓN; siendo que la inversion y los beneficios son tan palpables y contundentes. En mi opinion, es un tema de «conducta humana» de muy difícil definición y dependiente de la personalidad e impronta empresaria de cada ganadero.

  3. MARTIN MATTOS CARRERA diciembre 11, 2018 at 8:19 am - Responder

    muy buen articulo y trabajo. Impresionante la brecha que tenemos entre la produccion actual y la posible o potencial. Grandes lujos que nos damos aca de no producir lo que debemos, una lastima.

  4. Silvana Giancola diciembre 12, 2018 at 12:08 pm - Responder

    Gracias por los comentarios. Considero que podría ser importante, consensuada la cuestión sanitaria como estratégica y de alto impacto en el sector, acordar acciones conjuntas público-privadas mediante dispositivos específicos de intervención: desde una estrategia comunicacional directa con foco en prácticas sanitarias y sus impactos, acceso a diagnósticos ( laboratorios cercanos), hasta trabajos participativos con los productores utilizando todos los servicios disponibles de extensión (públicos y privados), junto a los colegios profesionales, entre otros; todo de manera coordinada y complementaria.

  5. José Figueroa diciembre 14, 2018 at 9:19 pm - Responder

    en comparacion con lo que paso con la agricultura de presicion, la ganaderia quedo a años luz, dejando de lado claro, el trabajo que se hace en los tambos, a donde la tecnologia pregona y es reconocida por visitantes de paises del primer mundo, pero en la actividad cría, los numeros son desastros. los indicadores no son alentadores en ningun sentido. para los productores el veterinario es un gasto, es mal visto, y hasta es desprestigiado, cosa que no paso con los ingenieros, y se ve el adelanto que tubo la agricultura contra la de la ganadería.es una realidad que molesta y duele porque se prepararn profesionales pero no se los aprovecha.por caso en estados unidos si un productor no aplica las medidas sanitarias, el estado ejecuta el sacrificio de todos los animales, porque hace entrar en riesgo a la producción de los vecinos. la libertad, que tanto defienden, y la entienden que es hasta que tocas a la del otro. en definitiva, si tu mal accionar puede llegar a ocasionar problema a otro. alla estas a un paso incluso de terminar preso. deberia ser lo mismo aquí.el riesgo sanitario corre riesgo, ya se ve en los indicadores, no se llega a cumplir el objetivo fundamental de un ternero por vaca por año. se esta lejos de eso. muchas veces por perdida de preñeses por no aplicar una vacuna que hoy en dia no llega a costar un kg de ternero vivo. osea es preferible perder mas de 10 mil pesos que invertir 50. si trabajarian con el asesoramiento profesional, seguramente se disfrutaria de ventas de animales de mayor peso y con eso se lograria una mayor rentabilidad tanto para el productor como para los distintos eslabones de la cadena productiva del que tanto se necesita. por si algun correntino se siente ofendido, aclaro que los indicadores son pesimos en todo el norte.solamente en ctes se analizo esto. y esto es para contribuir a ver como se puede hacer para lograr mejorar los indices, nada mas.

  6. Julio lago diciembre 18, 2018 at 9:02 am - Responder

    He realizado varias demostraciones de protectores dentales bovinos (Mal llamadas prótesis) en varios establecimientos importantes . A pesar que permiten obtener un mínimo de 2 terneros mas y protegen los dientes de los pastos duros característicos de la zona. No logre interesar tampoco a los profesionales también beneficiarios del sistema dado que les abre una nueva fuente de trabajo. Este trabajo me consuela sino desparasita menos va a proteger los dientes de las vacas!!!

  7. Silvana Giancola diciembre 19, 2018 at 10:08 am - Responder

    Por todo lo que se comenta y se sabe, es importante el trabajo conjunto, productores y profesionales con las instuciones que los representan en un marco de acción. público-privado. Acordar los aspectos básicos que son prioritarios y también acordar estrategias específicas de intervención a nivel local/regional.
    Es el desafío de salir del estancamiento el que está en juego.

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