Chaco: cuando innovar es difícil

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Chaco: cuando innovar es difícil

2019-01-15T18:50:10-03:0025 de enero, 2016|6 comentarios

Ante la limitada adopción de las tecnologías y prácticas recomendadas por los técnicos, sean oficiales o privados, el INTA llevó adelante estudios en muchas zonas productivas del país, para entender las causas de esta problemática. La investigación hizo foco en  la pequeña y mediana empresa, que es la que tendría más posibilidades de aumentar la productividad mediante estrategias adecuadas.

En el caso del Chaco, con más de 2,6 millones de bovinos, que representan el 7º rodeo nacional detrás de La Pampa, se analizaron dos zonas emblemáticas para la actividad.

Una de ellas está en el departamento Bermejo (256 mil ha), al este de la provincia. Es un área donde tradicionalmente se hace cría sobre pastizal natural y monte, pero había escasa información para llevar adelante la tarea de extensión. Ahí, se trabajó con productores que tienen de 100 a 1.000 cabezas.

La otra es la región aledaña a Pampa del Infierno (600 mil ha), puerta de entrada del Impenetrable, que es relativamente nueva para la ganadería y donde son relevantes las prácticas relacionadas con la sustentabilidad ambiental. En este caso, se apuntó a  productores de ciclo completo con 100 a 500 vientres.

Técnicas, bajo la lupa

El estudio, con enfoque cualitativo y llevado adelante mediante grupos focales,  indagó sobre las miradas de los productores y los técnicos acerca de las tecnologías que se están aconsejando desde el sistema de investigación y extensión.

“¿Estamos proponiendo prácticas que significan un aporte genuino a la innovación o son difíciles de adoptar por algunos productores?, planteó Silvana Giancola, del Instituto de Economía y Sociología del INTA, responsable de la investigación. Y argumentó que, “por ejemplo, no todos están en condiciones de estacionar el servicio. Los beneficios de esta técnica están probados en escalas medianas y grandes, para las que es importante completar una jaula con terneros homogéneos, pero cuestionable para las más pequeñas cuyas necesidades financieras implican ventas frecuentes. Para construir soluciones superadoras, hay que retroalimentar las recomendaciones de los técnicos con lo que ocurre a campo”.

En tal sentido, entre las conclusiones, la publicación destaca que “la adopción de la suplementación, el estacionamiento del servicio y el entore a los 24 meses, se ven seriamente limitados por la infraestructura”.  Y detalla que “estas prácticas, suponen que hay un mínimo de potreros, con sus correspondientes aguadas, para separar las categorías. Sin embargo, la mayoría de los productores son de escala media a baja, precisamente los que presentan mayores falencias en ese aspecto”.

La palabra local

Sergio Ondo Misi (en la foto superior) es médico veterinario y encabeza un grupo de técnicos dedicados a la  investigación a campo y a la extensión, en el INTA Sáenz Peña.

“Empecé a trabajar para Cambio Rural, en 1993. Desde entonces, me preocupó que los paquetes técnicos recomendados por las experimentales no fueran adoptados por el sector. Aún con años de capacitaciones, no se movía la aguja. Por eso, hurgar más a fondo, tal como proponía el estudio cualitativo, me pareció muy  importante. Había que saber qué pensaban los productores sobre esas propuestas, pero también conocer la opinión de los técnicos, que muchas veces las ven desde afuera”, recordó Ondo Misi, quien además es coautor del estudio.

Para el especialista, lo sorprendente fue comprobar que había visiones diferentes sobre una misma tecnología. “Para nosotros estacionar el servicio es crítico, ya que permite ordenar el rodeo, acomodar el máximo crecimiento del forraje con el de mayor requerimiento de la vaca, además de darle descanso al toro, revisarlo. Pero para los  pequeños productores es prioritario tener terneros todo el año, aún cuando la vaca en algún momento se quede sin pasto con un ternerito al pie”, advirtió. Por eso, a la hora de los resultados, se vio que en Pampa del Infierno el 70% no hace el servicio estacionado en cuatro meses. “Ese desfasaje entre las ideas de ganaderos y técnicos, tiene su correlato en producciones de carne muy bajas, de 25 kg /ha/ año, frente a los 300 kg que obtienen predios de alto nivel tecnológico, en la misma zona”, aseguró el profesional.

Así las cosas, para Ondo Misi una solución sería encontrar herramientas alternativas, contemplando el punto de vista de unos y otros.  “Podemos decirle al productor, por ejemplo: ‘el servicio estacionado es clave, te permite aprovechar la época en que hay más pasto. Pero, ‘veamos, ¿en qué otra estación hay un repunte forrajero?’. O más concretamente: ‘¿en qué momentos querés tener ventas?, acordemos’”, explicó.

Siguiendo con este razonamiento, dijo: “le podemos proponer un servicio escalonado en dos o tres veces, hay algunos que ya lo hacen en primavera y en otoño. Esto, para el productor grande es complicado porque necesitaría muchos potreros. Pero para uno mediano o chico quizás le sea posible porque lo maneja la familia, que vive en el campo”.

En síntesis, con el estudio se “se planteó el desafío de generar tecnologías más acordes para el productor de menor tamaño”, subrayó el extensionista.

Cambio de foco

Según Ondo Misi, las nuevas autoridades del INTA han dado señales claras de que hay poner el foco en la pequeña y mediana empresa.

“En los últimos años, se prestó mayor atención a la agricultura familiar y cuando venía un productor con 500 ha, con problemas serios,  no era prioritario, no se le daba la contención necesaria”,  recordó. En tal sentido, “Cambio Rural se inició para fortalecer las PyMes, haciendo hincapié en la asistencia técnica y el asociativismo, pero luego la estrategia se reformuló. Ahora, desde el INTA, volveremos a poner énfasis en este estrato, mayoritario en el agro. La tecnología, sumada a  algún apoyo financiero, podría aumentar radicalmente su nivel de producción”.

Para finalizar, Ondo Misi resaltó que la visión actual es que “los técnicos dediquen menos tiempo a tareas de gestión y pongan más esfuerzos en generar espacios de discusión con los productores. La idea es adaptar las técnicas a sus realidades para traducirlas rápidamente en mejoras de la productividad. Tenemos un nuevo presidente de INTA, Amadeo Nicora, un ganadero de Formosa que participó de Cambio Rural. Viene un cambio de ciclo”. Por

Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne
Más información: Problemáticas de la innovación en la ganadería bovina de Chaco, enfoque cualitativo

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6 Comentarios

  1. CRISTIAN FERNANDO BIANCHI enero 25, 2016 at 3:31 pm - Responder

    Muy bueno el diagnostico , ahora cabe implementar soluciones practicas donde prevalezcan siempre las tecnologias de procesos sobre las de insumos ,sanidad con el foco en las parasitosis ,venereas ,leptospirosis ,virales y obviamente la brucelosis .Acciones de manejo que apunten a la estacionalidad de las pariciones ,revisacion de toros ,diagnostico de gestacion ,evaluacion de la ciclicidad del rodeo (Ecografia ,duarnteal comienzo y durante el servicio,Estados corporales,Destete precoz)Manejo de los Recursos Forrajeros , suplementacion de la vaquilla reposicion .Identificar a productores con capacidad de liderazgo , plantear mediciones de parametros reproductivos, ASOCIATIVISMO , para una eventual recria y venta en conjunto de la produccion.
    Ejecutividad !!!!!!!!!!!!
    Saludos
    Dr Cristian Fernando Bianchi
    Cs Veterinarias U.N.N.E

    • Sergio Ondo Misi enero 25, 2016 at 7:39 pm - Responder

      Estimado Cristian;
      En primer lugar, agradezco tus comentarios, los cuales estoy de acuerdo, fundamentalmente en pasar pronto al siguiente nivel….EJECUTIVO!.
      Pues ese fue el espíritu del presente trabajo, que Silvana Giancola generó y llevó a cabo en varias provincias del país. El resultado: una herramienta más que aportará información para desarrollar estrategias de acción en terreno, no solo desde el Estado, sino pasando por lo privado, en Asociaciones de Productores, Sociedades Rurales y Universidades, que sentados en necesarios espacios de intercambio técnicos-productores adapten las tecnologías más adecuadas, no dejando de lado las de insumos, donde seguramente habrá que implementar desde los distintos estamentos líneas crediticias acordes para implementarlas.
      Sergio Ondo Misi
      EEA INTA Sáenz Peña

  2. arnaldo enero 25, 2016 at 6:37 pm - Responder

    maso Dr.

    • Miguel Gorelik enero 26, 2016 at 1:42 pm - Responder

      Estimado Arnaldo:

      Sería interesante que amplíe su comentario.
      Saludos. MG

  3. Horacio Dominguez enero 27, 2016 at 5:30 pm - Responder

    Si bien el segundo comentario por escueto es revelador, “sin herramientas se hace difícil la comprensión de su exposición que es rica en conocimientos, datos Y conclusiones que uno puede no tener”, y usted menciona en uno de los párrafos ” se planteó el desa-fío..para productores de menor tamaño”. La voluntad política es prioritaria como el jardin trampolin en la educación de los niños ya que todos los programas educativos no son iguales en el territorio de nuestro país .Como le hacemos llegar al productor informacion ; quien a veces si puede contar con el apollo de un veterinario en casos extremos. Aqui el avismo “fertilidad asistida”. y es un gusto ver que profesionales se interesan y apuestan a hacer crecer al campo y a quienes se sacrifican por esta bendita tierra nuestra.

    • Sergio Ondo Misi enero 28, 2016 at 1:13 pm - Responder

      Estimado Horacio, gracias por tus comentarios, sobre todo por detenerte a leer en profundidad y analizar el sentido de la nota.
      En mi humilde opinión,comentarios como el segundo, por ser escuetos, tampoco aportan mucho como para contribuir a generar esas “herramientas” necesarias para hacer frente a esta problemática, la cual encontrará muchas soluciones en la medida que TODOS los que estamos involucrados en el sector, cada uno desde su puesto aportemos recursos y esfuerzos aceptando el desafío.
      Coincido con lo de la “voluntad política” pero, como decía Silvana Giancola cuando debatíamos en nuestras reuniones sobre los resultados del trabajo, es una instancia de la cual no tenemos poder de decisión, pero si arrimar información para ayudar a que se puedan elaborar “políticas” de intervención en terreno, no solo con apoyo crediticio, sino con acompañamiento técnico para que ese crédito vaya orientado a donde realmente hace falta para el cambio tecnológico y en fin, el bienestar de la familia rural. Un buen ejemplo de ello, y lo esta llevando a cabo es el Programa CAMBIO RURAL II, el cual invito a quienes quieren les interese, se interioricen y se sumen.
      Saludos cordiales
      Sergio Ondo Misi
      EEA INTA Saenz Peña

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