Esta semana, The Economist publicó la actualización semestral de su Big Max index. Se trata de un cálculo que el medio británico desarrolló en 1986 con el propósito de tener una herramienta muy sencilla para calcular la sobre o subvaluación de monedas en relación al dólar de Estados Unidos.
El racional es que un tipo de cambio de equilibrio es aquel que hace que los precios en dos países sean equivalentes.
En lugar de utilizar complejos cálculos, tomó al famoso sandwich debido a que se fabrica exactamente igual en decenas de países.
El precio en cada uno incluye los mismos ingredientes exactos (carne, pan, vegetales, aderezos, envases, salarios, alquileres, electricidad, etcétera).
Los países que tienen un valor del Big Mac por debajo del promedio en Estados Unidos se supone que tienen una moneda subvaluada y viceversa.
En la medición de este julio el peso argentino figura con una subvaluación del 15%, lo que es contrario al consenso general en el país en el sentido de que el dólar está “atrasado” y que debería valer más (pesos).
En las mediciones de enero de 2025 y de julio de 2024 se indicaba una sobrevaluación, es decir el signo contrario, del 20 y del 15%, en ese orden.
En el caso de Brasil, se informa una subvaluación del 28%, que muestra el mismo signo, aunque con niveles cambiantes, desde enero de 2019, lo que puede ayudar a explicar la gran competitividad que tienen sus exportaciones.
Para Uruguay, al contrario, la situación actual marca una sobrevaluación del 30%; es el segundo país, detrás de Suiza, con la mayor valoración de su moneda. Desde julio de 2020 mantiene el mismo signo en su divisa, y ha tenido una tendencia creciente en estos años.
Nadie supone que esta cuenta da un resultado preciso, ni siquiera sus autores, pero puede servir de indicación de desequilibrios cambiarios.
Como dato adicional el peso chileno está en una situación intermedia entre la Argentina y Brasil (-23%), destino al que hasta hace poco viajaban tantos argentinos en plan de compras de productos de consumo.
En todo caso, llama la atención el resultado para la Argentina, al tener un Big Mac 15% más barato que en Estados Unidos, cuando son tantos los productos que son considerablemente más caros que en el país del Norte.






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