El 2 de abril Donald Trump anunció aranceles “recíprocos” para casi todos los países del mundo con una base del 10% adicional a todo lo preexistente, nivel en el que recayeron los cuatro países del Mercosur así como muchos otros, y con picos de casi el 50% para algunos países asiáticos, incluyendo 20% para la UE, 24% para Japón y 34% para China.
A la semana lo postergó por 90 días hasta el 9 de julio. Un día antes de esa fecha, volvió a demorarlo unilateralmente hasta el 1º de agosto.
Mientras tanto logró firmar acuerdos con pocos países: Singapur, Vietnam, Japón, Gran Bretaña, Corea del Sur, Suiza y está en negociaciones con otros. Tratativas de este tipo requieren grandes equipos de especialistas y tiempo.
En general, se advierte que unos cuantos aceptan altos aranceles para exportar a EE.UU., aunque menores a la amenaza inicial, e inclusive con bastante liberalidad para las exportaciones estadounidenses a sus propios mercados.
Sólo con China hubo una muy fuerte escalada recíproca que finalmente encontró la manera de tener una tregua con aranceles bastante menores a los de su techo, mientras siguen las tratativas. Es muy difícil de prever cómo sigue este enredo.
Pero, mientras tanto, ayer Trump firmó una orden ejecutiva imponiendo un arancel adicional del 40% para Brasil desde el 7 de agosto.
Hay algunas excepciones, pero se concentran en jugo y pulpa de naranja, algunos combustibles, minerales, motores y aviones civiles, entre los más destacados.
También establece que semejante tasa cambiará proporcionalmente si Brasil aplica retaliaciones a los productos americanos.
Es decir, Brasil, que pagaba 26,4% de derecho de importación por la carne vacuna, ya que había consumido su cuota casi libre de aranceles ni bien empezó el año, ahora debería pagar 66,4%, lo que supone que se acaba esa corriente comercial.
Estados Unidos era el segundo cliente por lo que deberá redirigir esa mercadería a otros, entre los que se destaca China como candidata, con la consabida presión bajista que provocará.
Los otros países proveedores poco podrán aprovechar del vacío que dejará la carne brasileña en el mercado del Norte.
En el caso de la UE, donde Trump había amenazado para que aceptaran sus productos agropecuarios sin las exigencias arancelarias ni paraarancelarias que, justamente, atacaba, se firmó un principio de acuerdo que no aclara dudas en este campo y que parece difícil que logre los objetivos.
En pocas horas sabremos si el mercado mundial comenzará a transitar una situación de guerra arancelaria que no se veía desde hace 90 años o si las partes darán los pasos necesarios para tratar de mitigarla.
Por Lic. Miguel Gorelik, Director de Valor Carne
Fe de erratas (1º de agosto): El arancel adicional correcto aplicado a Brasil es del 50% y no del 40% como habíamos interpretado del decreto de Trump de esta semana, que estableció el 40% a lo que se debe sumar el adicional casi universal del 10% establecido el 2 de abril. Es decir que su carne fuera de cuota deberá pagar 76,4%. Lamentamos el error.






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