18 de Noviembre del 2018

10-07-2018

La ganadería, tras la huella del agro

 

La producción de carne debe seguir el camino de la agricultura y transitar un cambio profundo para el crecimiento, con el aumento del peso de faena como objetivo clave.

La ganadería, tras la huella del agro

Coincidimos en la necesidad de ser una nación normal, con gobiernos normales, como la mayoría de los países avanzados. Es por ello que a la hora de viajar coincidimos en ir a esos países por capacitación, vacaciones y demás.

Somos coincidentes a la hora de opinar sobre Alemania o Venezuela, sin duda, distinguimos la diferencia.

Pero no siempre somos predecibles, no siempre coincidimos, sobre todo cuando nos tocan el bolsillo, cuando nuestra rentabilidad es la que se resiente, es ahí donde se produce el quiebre entre lo que sabemos que es correcto, porque es lógico, porque en el mundo así lo hacen.

Es ahí donde se produce la grieta entre las convicciones y los intereses personales. No hay duda del valor de las convicciones pero a veces la conveniencia personal cotiza más alto.

Cerrar las exportaciones de carne fue una de las aberraciones más notorias del gobierno anterior, que afectó al sector agropecuario con secuelas en toda la cadena y en especial a la industria frigorífica, que perdió miles de puestos de trabajo. Obviamente, todos los que pensamos y queremos un país normal repudiamos aquella medida.

Las malas praxis de los gobiernos populistas, es coincidente e incluso predecible. Generalmente hacen exactamente al revés de lo que debería hacerse. Beneficio de corto plazo y daños irreversibles de mediano y largo plazo. No es casualidad de que Argentina ocupe el lugar que ocupa, muy lejos de Canadá y de Australia, otrora compañeros de aula.

La gran contradicción de estos últimos meses se produce en el sector ganadero cuando funcionarios del gobierno normal que tanto añoramos, junto a supuestos dirigentes de raíz rural, toman decisiones que atentan contra el futuro del país, de toda una nación que rema en el lodo para lograr el título de país normal, predecible y confiable.

Es difícil comprender y que nos comprendan de otros países cuando hablamos de cambio. Seguramente no obtendremos resultados diferentes haciendo lo mismo. ¿Cómo explicar que todavía existan dirigentes de instituciones agropecuarias, especialistas de la actividad, referentes, productores ganaderos, con posturas en favor de faenar “terneras de 260 kilos”, menos de la mitad del peso con el que faenan en todos los países del mundo?

El cambio debería unirnos para exigir al gobierno nacional que instruya normativas estrictas, en virtud de proyectar un plan ganadero serio e instituirlo como política de estado de largo plazo, con medidas que contemplen elevar el peso de faena bovina de forma gradual a un ritmo lógico y posible de 30 kilos por año en machos y 20 kilos en hembras, para que en 2023 el peso mínimo sea de 450 y 400 kilos respectivamente.

De esta manera, a partir de 2023, ya con la trazabilidad obligatoria de todo el rodeo nacional, se podrían implementar bonificaciones controlables para los kilos excedentes. El 2025 debería encontrar a la ganadería argentina en una situación similar a los demás países del mundo.

“La ganadería de precisión” que se parafrasea como muletilla infaltable en las charlas de consultores y referentes de la actividad, debería ser correspondida con acciones contundentes en tal sentido. El peso de faena, no puede ser tema de debate. Los ABC de la lógica del mundo deben resolverse de forma simple, en virtud de enfocar el tiempo y la energía en los temas de real trascendencia, especialmente los referidos a la salud y bienestar animal, medio ambiente y trazabilidad.

Latinoamérica, liderada por Brasil y Argentina, tiene la responsabilidad de ser parte de la solución a la demanda de proteínas que el mundo necesita. El agro, de la mano de la ciencia y el esfuerzo de los productores puso a nuestro país en el centro de la escena. La ganadería solo tiene que seguir la huella.

Por Roberto Gercetti, CEO/Presidente de Conecar.

Nota de opinión publicada en Clarín Rural, el 8 de julio

6 Comentarios

  1. Coincido con la referencia del autor respecto al daño que hizo el populismo al intervenir y cerrar mercados.

    Pero luego propone continuar con regulaciones, “para exigir al gobierno nacional que instruya normativas estrictas, en virtud de proyectar un plan ganadero serio e instituirlo como política de estado de largo plazo, con medidas que contemplen elevar el peso de faena bovina.”

    Tengamos en cuenta que el peso de faena es una RESULTANTE, principalmente inducida por la cantidad de mercados abiertos con aranceles bajos, y buenos precios para el animal pesado.

    Australia, con un desarrollo de mercados magistral, no tiene restricción alguna al peso de faena. Y existe un mercado interno, adónde faena animales más livianos.

    En cuanto a “exigir al estado” son preferibles los consensos. Que se logran, por ejemplo, en la Mesa de las carnes. El sector privado no puede ser ajeno a las normativas, lo cual nos exige a los ganaderos estar.

    Comprendo que es una nueva cultura, en nuestro sector en el que somos poco asociativos. La verdadera competitividad nos obligará a desarrollar este salir tranqueras afuera.

    Agradezco a todos aquellos que están participando en la Mesa!

    Cordiales saludos

    • Estimado Pedro, gracias por comentar sobre mi columna, coincido en consensuar pensamientos comunes como el caso de que no se hicieron las cosas correctas en épocas anteriores. Personalmente considero lo que expuse como una propuesta para generar un cambio.
      Saludos cordiales.

  2. No coincido en lo expresado por este señor en la nota de Clarín.

    Tanto miedo le tiene al libre mercado?

    Este país exporto carnes por muchos años de novillos pesados y jamas necesitó pesos

    mínimos de faena solo el populismo y dirigismo estatal lograron destruir con distintas

    prohibiciones,impuesto y malas políticas la producción ganadera exportadora. Esta

    medida del peso mínimo de faena solo beneficia a unos pocos ya que se aplica hace

    bastante tiempo y la exportación sigue sin un aumento significativo.

    solo se necesita rentabilidad’, transparencia y dejar el mercado sin restricciones de

    ningún tipo.
    Saludo atentamente

    • Estimado Julio, en mi nota expuse una propuesta. Veo que usted refiere solo a una protesta. No tengo miedo al libre mercado, pero considero que regulaciones inteligentes en favor del conjunto son necesarias y se aplican en los países más desarrollados del mundo.
      Saludos cordiales.

  3. Las Naciones normales en el sector de ganados y carne no presentan este tipo de regulaciones con el objetivo de aumentar la producción de carne. Las mismas son incentivadas económicamente como consecuancia de tener un mercado exportador pujante y rentable. Ej Brasil, Australia, EEUU, Uruguay, etc. La empresas o firmas producen animales pesados porque les conviene económicamente.
    La normativa de limitar el peso de faena fue una medida que se promulgó en el 2005 por un Gobierno Populista con el falaz argumento de aumentar la producción de carne. Creo que la producción de un bien o un servicio no se aumenta con una regulación, ley o norma. El aumento de la producción se genera por incentivos económicos en un mercado cuasi perfecto y no artificial. Cuantas veces hemos utilizado este argumento ( mercado perfecto) para defender el aumento de precios de nuestros productos!!!!!!!. ” El mercado, muchos oferentes y muchos demandantes con información completa, pujan y determinan el precio.
    El momento optimo para faenar un animal es una decisión estrictamente empresaria y el peso de faena es una variable de resultado la cual esta determinada por componentes biológicos, tecnológicos y económicos. Dentro de los biológicos están el sexo,raza,frame o biotipo,edad, etc. Es posible lograr vaquillonas de frame 3,4 o 5 desdtetadas con 160 kg, ingresadas a sistemas intensivos o de confinamiento y terminarlas con un grado de gordura aceptable para el mercado con 350Kg???????.
    Una variable endógena puede ser un objetivo pero nunca una herramienta.
    Desde que se comenzó a implemetar la norma la producción de carne desde el 2005 hasta el 2017 se redujo en un 16% y la participación relativa de faena de novillos que es la principal categoría que define el promedio del peso res también se redujo del 33 % en el 2005 al 20,5% en el 2017. Las causas fueron: Suspención de exportaciones, creación de los ROE,subsidios, sequía, etc. Regulaciones por parte del Estado y el clima fueron la tormenta perfecta para destruir al sector.
    Para aquellos que creemos en una economía de mercado el momento de faenar a un animal es una decisión privada basada en precios relativos e información de mercado disponibles.

    “Dado que la producción de carne se realiza con rendimientos decrecientes, la ganancia de peso se hace a costo marginal creciente: incorporar más kilos cuesta cada vez más caro. Si no cambia el precio de venta, esto resulta en menores beneficios para las firmas, lo que finalmente desalentará la producción. Es decir, la oferta total seguramente será menor luego de la regulación. Por otra parte, un aumento de la oferta se podría dar por un cambio tecnológico que incremente los kilos producidos por unidad de tiempo, manteniendo constante el uso de recursos (área, pasto, maíz, etcétera). Pero la regulación no modifica la tecnología disponible, entonces, es imposible incrementar el stock de ganado o el flujo de kilos de carne que este produce.

    La regulación del peso de faena es un factor de ineficiencia económica. En una economía de mercado, faenar un animal es una decisión estrictamente privada que se toma en función de los precios e información disponible, y no existe ninguna razón para que esto se regule desde el sector público. No hay, en este caso, evidencia de externalidades, problemas de información o de coordinación que lo justifiquen. Los funcionarios no tienen entonces motivo alguno para convertir el peso de faena en una decisión centralizada y tampoco la información relevante para decidir por los empresarios ganaderos cuál es el peso conveniente para faenar un animal.”

    • Estimado Marcelo, en función de optimización de tiempos y poner la energía en soluciones reales ya que tanto usted como yo tenemos muchas ocupaciones, quiero ser breve en la respuesta. Coincido en varios puntos de lo que usted menciona. Asimismo considero que lo que expone en su opinión es una expresión de deseo válida. Yo intenté presentar una propuesta posible y realizable en virtud de aumentar el peso de faena, que si a eso le sumaríamos una mejora en la tasa de destete, podríamos generar un aumento considerable del volumen de carne en la Argentina generando así un desarrollo social extraordinario, sobre todo en los pueblos del interior. Prueba de ello es la reapertura del Frigorífico Mattievich con la visita del presidente de la Nación. Muchas gracias.
      Saludos cordiales.

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