Faena de febrero sin sorpresas, sigue en modo de inflexión de fase

//Faena de febrero sin sorpresas, sigue en modo de inflexión de fase

Faena de febrero sin sorpresas, sigue en modo de inflexión de fase

2022-03-17T09:02:25-03:0017 de marzo, 2022|0 comentarios

La faena de febrero totalizó un millón de cabezas, 4% más que en enero y casi lo mismo (medio punto más) que hace un año. Ajustada por días hábiles, se nota un cambio fuerte con respecto a enero (+15%) y una caída interanual de 5%.

El número del segundo mes del año fue algo inferior a los mismos meses de 2018 a 2020 pero mayor que el resto de los febreros desde 2010, y muy similar al promedio de los últimos 14 años para ese mes.

Tomando los 12 meses terminados el mes pasado, también resulta menor a los períodos comparables de los tres años precedentes, igual al de 2018 y mayor que en el lapso que va de 2011 a 2017.

La participación de hembras fue de 45,5%, seis décimas más intermensual y tres más interanual, en línea con los registros de los últimos meses.

Se mantiene la inflexión en la fase del ciclo

Tomando la evolución de la faena de a 12 meses móviles, se advierte una inflexión en la tendencia descendente desde diciembre o enero. Esto es válido tanto para la faena total como para la de machos y hembras por separado. También para el curso de la participación de hembras.

Creemos que se inició la moderación en la disminución interanual de los envíos a frigorífico.

La fase anterior llevaba dos años para la faena total, un año y medio para los machos y cuatro años para las hembras.

Es decir, en esos períodos, inicialmente comenzaron a moderarse los aumentos previos y desde hace 1 ó 2 años se entró en terreno negativo.

No estamos pronosticando un aumento inminente en las ventas para sacrificio y mucho menos el ingreso en una fase de liquidación, pero sí su progresiva moderación a lo largo de los próximos meses.

La faena de 2022 podría ser igual, o inclusive aún un poco menor, a la de 2021, pero por una diferencia menor al 9% registrado entre 2021 y 2020.

Esto siempre y cuando no haya un descalabro mayor en las variables macroeconómicas, lo que lamentablemente no se puede descartar, o el discurso de las autoridades acentúe su animadversión al agro.

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