Extraño debate en torno al peso mínimo de faena

//Extraño debate en torno al peso mínimo de faena

Extraño debate en torno al peso mínimo de faena

2019-03-11T07:59:32-03:0011 de marzo, 2019|22 comentarios

Con motivo del dictado de la Res. 74/19 de la Secretaría de Agroindustria, se bajó el peso mínimo para la faena de hembras a 140 kg la carcasa, manteniéndose en 165 kg el mínimo para la faena de machos. Se publicó el miércoles y entra en vigencia el 15 de abril.

Esta norma fue precedida y continuada por un intenso debate institucional, donde primaron las afirmaciones generales, sin fundamento en los números y agitando diverso tipo de fantasmas.

Lo que no deja de llamar la atención.

La posición de Valor Carne es la misma que ha defendido desde que la restricción fue implementada en 2007: una medida de este tipo no sirve para aumentar el peso medio de la faena nacional, que es el propósito explícito de la misma.

Para que la crítica no caiga sobre nosotros también, vamos a fundamentar frugalmente nuestra postura.

      Números en mano

  • Tras doce años de vigencia, el peso medio de la faena argentina no se ha movido, virtualmente. Se necesita un instrumento de altísima precisión para detectar algún mínimo cambio.
  • Esto sólo debería hacer cesar el debate: la norma no ha cumplido ningún objetivo expreso. Aún concediendo que los 8 años bajo las políticas del gobierno anterior no se pueden tomar como referencia, debido a los insensatas prácticas utilizadas para la política sectorial, valga decir que en los últimos tres años, con un marco regulatorio infinitamente mejor, tampoco ha habido progresos en materia del peso medio de la faena.
  • En ningún país en cuya economía la ganadería tenga cierta relevancia existe una medida similar. Y en TODOS ellos el peso medio de la faena es entre bastante y mucho más alto que en la Argentina. En Uruguay es un 10% mayor y en EE.UU. un 60%, ubicándose los demás en algún lugar intermedio.
  • Anualmente, en la Argentina se destetan más de 7 millones de terneras. De éstas, se necesitan entre 3,5 y 4,3 millones (entre el 15 y el 18% de las casi 24 millones de vacas existentes) para reponer las vacas que salen de servicio, sólo para mantener el stock. El resto sólo tiene como destino la faena.
  • En el último año, cuando todos coinciden en que la faena de hembras fue entre algo más y un número “desesperadamente alto” de hembras, se faenaron unas 2,5 millones de vacas, 1,5 millones de vaquillonas y 2 millones de terneras, totalizando 6 millones de hembras. Hay un margen bastante generoso entre este valor y el de las terneras destetadas como para sufrir demasiado ante la idea de una liquidación de existencias, a causa de esta resolución.
  • En cuanto a las predicciones en torno a la caída de la producción debida a la medida analizada, lucen un poco exageradas. Aún en la hipótesis de suponer que la totalidad de las terneras se venían faenando justo en el límite inferior de la norma -supuesto demasiado fuerte, a nuestro gusto- y que, de ahora en más, todas las terneras se corriesen al nuevo límite, se perderían unas 50 mil t de carne (25 kilos en el gancho de 2 millones de cabezas) que representan 1,5% de la producción nacional de carne vacuna. Este volumen de carne se podría recuperar con un levísimo aumento en el peso medio de faena que no involucre una medida tan antojadiza como la que estamos analizando.
  • Por otro lado, las teorías pesimistas sobre el tema pecan de la omisión de considerar que la producción de carne de ternera liviana tiene un límite, impuesto por el mismo mercado. O acaso se va a suponer que la demanda doméstica de este tipo de carne, más cara, es infinita?

Del incumplimiento 

  • Establecer un límite individual, cualquiera sea éste, significa que se aplicarán penalidades no siempre justas, teniendo en cuenta que la capacidad de pesar individualmente, en los campos, en las ferias y en los mercados concentradores es bajísima, aun considerando la tolerancia del 10% por tropa. Con un agravante, el peso mínimo es para la carcasa y al animal se lo puede pesar vivo, con lo que el desbaste a la planta y el rendimiento pueden jugar una mala pasada.
  • Además de todo esto, nadie menciona que ni con la mejor buena voluntad del director de Control Comercial Agropecuario, que nos consta que la tiene, ni con los nuevos controladores de faena o cajas negras, se puede evitar que se burle la norma. Entonces esta medida obliga a la empresas cumplidoras, mientras deja mayor piedra libre a los que prefieren andar por la banquina o no saben hacer otra cosa.

Todos estos argumentos nos hacen pensar que un límite en el peso de faena no sólo no sirve sino que es contraproducente.

Tenemos que ser más creativos para ver cómo se hace para que aumente el peso medio por vía de estímulos, además de los que genera el mercado, y no mediante prohibiciones o restricciones.

Miguel Gorelik, Director de Valor Carne

22 Comentarios

  1. Julio Haure marzo 11, 2019 at 11:05 am - Responder

    No es cierto que tras doce años, el aumento del peso de faena no tiene más de 5/6 años a nuestro pedido y hablo como criador, si se recompuso el stock fue porque se retuvieron las hembras y aumentó la oferta de carne por cabeza

  2. Marcos Giménez Zapiola marzo 11, 2019 at 11:11 am - Responder

    Por fin alguien dice las cosas como son.
    Mis felicitaciones al autor de la nota y editor de Valor Carne.

  3. Gustavo DB marzo 11, 2019 at 11:58 am - Responder

    Totalmente de acuerdo con la nota. Cualquier medida restrictiva va en desmedro de una mayor producción de carne. Tenemos innumerables ejemplos a lo largo de la historia.

  4. Ruben Chiappero marzo 11, 2019 at 12:30 pm - Responder

    Miguel: Hay alguna propuesta concreta para aumentar los kjg producidos por cabeza? Sin sacarle dinero al Estado. por supuesto. Hay que decir exactamente a quien perjudica el establecimiento de peso minimo. Te acordaras que en decadas atras el peso de las medias reses en nuestra Empresa era de 300kg. Saludos

    • Miguel Gorelik marzo 11, 2019 at 3:27 pm - Responder

      Hola, Rubén. La Mesa de Carnes tiene una propuesta para desgravar los kilos adicionales de los novillos. No tiene costo fiscal porque sin la misma, son kilos que no se producirían ni serían gravados. Todavía hay plantas, especialmente exportadoras, en las que el peso promedio de la faena es sustancialmente superior al nacional. Pero en el artículo hablamos de éste. Saludos.

  5. Alejandra Menoyo marzo 11, 2019 at 2:30 pm - Responder

    Totalmente cierto. A través de incentivos ( precios, desgravación impositiva, etc) se puede aumentar la producción de carne como en los otros países productores. Con las hembras es muy fino el margen ya que, por un lado, los compradores las castigan si están engrasadas o cambian de categoría a «vaquitas» y por el otro no llegaban al peso mínimo de faena. Es una cuestión biológica, no matemática.Tardaron en darse cuenta pero más vale tarde que nunca…

  6. Juan Adolfo Lafontaine marzo 11, 2019 at 5:32 pm - Responder

    Felicitaciones por el excelente análisis.
    Me sumo a Marcos y Gustavo.
    Es un país que sobran prohibiciones y regulaciones.
    La libre empresa y decisiones basadas en la rentabilidad de cada eslabón hacen que la cadena sea fuerte.
    En cuanto al estímulo por kg extra es razonable porque hace al ingreso sin perjudicar a la recaudación existente y posteriormente tendrà su expresión en impuesto a las ganancias.

  7. Angus marzo 11, 2019 at 8:55 pm - Responder

    Siempre la gente se ha entusiasmado, y se ha convertido en protagonista de algo que conviene al país, cuando lo saben fundamentar. Pero hay «mañas» de los funcionarios públicos que se proyectan de gobierno en gobierno,y no advierten que llegó el momento de la madurez, y que amamos la libertad. Estas mañas son de gente que no entiende que se debe FAVORECER no prohibir. Francamente, el tema es falta de liderazgo por parte de ellos, no saber sumar voluntades y ser proactivos. Y así pasan con muchas cosas

  8. Belisario Castillo marzo 11, 2019 at 11:06 pm - Responder

    Está muy bien descripto por Miguel el poco beneficio que generó esta prohibición y espero que sea un paso para dejar atrás estas medidas regulatorias que distorsionan más de lo que acomodan.
    Con respecto al incentivo al novillo pesado mediante desgravacion impositiva de kilos adicionales aclaro que no está toda la mesa de las carnes en consenso con ese camino.
    Personalmente creo que como todo objetivo, el aumento del peso promedio de faena depende de una solución sistémica asociada a varias políticas públicas que con avances y retrocesos se están tratando de buscar, algunas que influyen directamente en el peso de faena son : financiación accesible a todos los eslabones de la cadena, apertura de nuevos mercados externos y acuerdos arancelarios en los existentes, adaptación del mercado interno para que se trabaje con stock en frío y la carne llegue al consumidor con algún grado de maduración, nuevo sistema de tipificación orientado al consumidor, y otros que seguramente estoy omitiendo pero que en definitiva apuntan a agregar valor en toda la cadena y generarán a la larga previsibilidad y sostenimiento de precios y costos. Claramente es más complejo y difícil que una reglamentación de desgravacion, pero es lo que necesitamos en realidad desde mi punto de vista.
    Saludos

    • Miguel Gorelik marzo 20, 2019 at 6:51 pm - Responder

      Muchas gracias por tan fundado aporte.
      Cordiales saludos. MG

  9. Martinspada marzo 11, 2019 at 11:40 pm - Responder

    La verdad discrepo en los comentarios de la. Nota debido a que el peso mínimo no se impuso hace 10 años. En el gobierno anterior los mercados internacionales estaban todos cerrados y el consumo interno se acostumbro a comer el animal liviano, a precio de vaca CUT, ahora que necesitamos producir más kg para mercado interno y tener saldo exportable habilitamos faenar más liviano, claro para muchos ver una media res de 65 kg esta bien me parece una mala medida. Ningún país que quiera mantenerse como pis exportador y mantener un mercado interno en el orden de los 56kg/han/año puede darse el lujo con una tasa de destete del 55% promedio nacional frenar animales en menos de 350 kg

    • Dario Colombatto marzo 12, 2019 at 7:36 am - Responder

      Es verdad, no se impuso hace 10 años, se impuso hace casi 14. Resolución 645/05. El consumidor argentino comenzó a acostumbrarse a comer liviano desde más o menos 1995, cuando arranca el ternero bolita.
      De todas formas, coincido con la nota en el sentido que si es negocio exportación y alguien lo paga, entonces solito el peso de faena subirá. No hemos funcionado bien con prohibiciones.
      Nuestro índice de destete es de 63%, no del 55%.

      • Tomás marzo 14, 2019 at 9:07 pm - Responder

        Con todo respeto…, no recuerdo el año…, pero fue durante el gobierno de Frondizi, que el Mercado de Smithfield, le cerró la ganchera a los corderos de Subpga , con el argumento de la aftosa.- Una medida de lo más inesperada, que obligó a la empresa a ir directamente al mercado interno de medias reses.., y por la altura de las gancheras, de una planta diseñada para faena de corderos…, tenían que buscar en el mercado la hacienda más chica posible, obviamente terneros/as.., y vaca de conserva.- De cualquier manera los cogotes de ambas categorías, hasta que la remodelación (varios meses), puso la planta otra vez en condiciones , adecuada para vacunos.-
        Nadie criaba terneros para faena…, las tropas grandes que llegaban, venían de establecimientos importantes como «exceso de producción»…, y esas tropas las compraba la municipalidad para abasto de las ferias móviles de la capital.-
        Ya había algunos matarifes que incursionaban en la categoría.., pero todavía la industria grande mantenía repartos de medias reses…, por el Oeste…, llegaba el Anglo hasta Luján.- Y acá comenzó la competencia por cuál de los compradores pagaba el precio más alto.-
        Yo era peón de reparto pero era el que «marcaba» la carne en la ganchera de carga.- Los carnizas nos cagaban a billetazos para que le llevemos la más liviana y grasa UNO.- Los terneros CUARTA (un hilito de grasa) iban todas al mercado del Plata en el subsuelo de avenida Nueve de Julio .- El Progreso de Primera Junta se llevaba lo mejor…, era el más propinero.- Puesto Nº UNO…, el señor Bejarano…, un caballerazo.- Nunca más dejaron los terneros de marcar los Máximos en Liniers.-

        • Miguel Gorelik marzo 17, 2019 at 11:59 am - Responder

          Estimado Tomás:

          Gracias por su recuerdo personal, que hace a la historia del sector.
          El cierre del mercado británico para la carne argentina fue en 1967.
          Varios meses después, la reapertura vino con la prohibición del hueso, política que luego fue seguida por el continente y por muchos otros mercados.
          Cordiales saludos. MG

          • Tomás marzo 17, 2019 at 1:11 pm

            Licenciado…, el episodio al que me refiero estaba enfocado exclusivamente a la carne de cordero, y afectó solamente al Subpga, que era una planta adecuada solo a esa especie.- Los mismos peones teníamos que soliviantar las roldanas de las gancheras para poder arrastrar los cogotes del piso y arrimar la media res a la culata del camión.- Tiempo después (quizás años).. hubo comentarios que el episodio aceleró el desplazamiento del Swift al Brasil…, hasta que en el 73 el juez Losada le decretó la quiebra.-
            (De una página de Internet)..:»» El caso llegó a la Corte, y la sentencia, que aún hoy, y a más de 40 años de ser firmada, mantiene plena vigencia, ya que dio origen a una teoría que es conocida en el mundo de los legos como la doctrina “Swift-Deltec”, la cual dispone que la totalidad del conjunto económico de una empresa tiene que responder por las deudas de cada uno de sus segmentos, es decir, sus filiales»»,.
            Recién ahora…, con la figura de «sociedad anónima unipersonal» del nuevo CCC.., se les soluciona el problema de las multinacionales que intentan radicarse en el país.- Subpga – Swift…, se los ve en los diarios…, pero supongo que deben ser «otra cosa».-.

  10. Juan Pabblo Russi marzo 12, 2019 at 8:32 am - Responder

    No puedo coincidir mas con los argumentos esgrimidos en este articulo, salvo por una pequeña salvedad, creo que no se consideró al poner la norma en vigencia los ciclos productivos y la planificación de los establecimientos ganaderos.
    Para ejecutar corrales de engorde como mínimo toma 3-4 meses y no menos de 6- 8 meses para llegar a la venta con animales de recría y terminación en los distintos modelos ganaderos.
    Es importante poder planificar en nuestro negocio (como dice Dario de la Z a la A o como planteo yo de atrás para adelante) y medidas tan espasmódicas alteran el balance, las relaciones de precios y por último las eficiencias productivas que buscamos en los sistemas de producción.
    Quizás haberlo planificado con antelación y con un periodo donde el sistema pudiera ajustar no se vería y viviría esta incertidumbre que se suma a el caos que es hoy Argentina.
    Simplemente una opinión. Saludos y sigan así.

  11. Martín Favre marzo 15, 2019 at 12:19 am - Responder

    Descripción
    Desgrabacion fiscal, créditos ventajosos para quien desee terminar animales más pesados y eliminación de peso mínimo de faena son los elementos que permitirían cambiar la historia. Mientras tanto, seguimos enredados en el debate y sin conseguir resultados.

  12. Tomás marzo 15, 2019 at 8:44 am - Responder

    Disculpe…NO..??…, no tiene techo el precio en el mercado local, de la media res de 55 / 65 kilos, terminada grasa uno.- Menos techo tendría si pesara 100 en carcasa tipificada como ‘mamón’.-
    Antes del episodio del cierre del ingreso de corderos de Subpga a la ganchera de Smithfield…, esa carne iba a parar a los puestos móviles de las ferias francas de la municipalidad., a la que concurría (al menos) el consumidor de menores recursos.- Aquella circunstancia «descubrió» un mercado local oculto…, que no se iba a despejar con el oligopolio de los frigoríficos que repartía medias reses de 130 kilos para arriba, y el minorista no tenía alternativa, más que bajar lo que le trajeran, y muchas veces congelada.- Noches enteras a «sol de noche» y braseros.., para poder despostar al día siguiente.-
    En 1956 se liberó el comercio…; en el 73 (Miguelito Achával era un pibe y vino de USA a dar los lineamientos generales del feedlot) no daban los números para confinamiento alguno, a pesar de lo buenos precios de la ternerada gorda.- Acá ya estaba definida la preferencia local por la carne chica; Capital y GBA, obvio.., pero se va extendiendo.-

  13. Diego Fernández Llorente marzo 16, 2019 at 12:53 pm - Responder

    Muy bueno el articulo coincido plenamente, además creo que no tendría que haber ningún limite de peso, de edad ni de sexo.
    Si los terneros gordos livianos tienen mayor demanda y mejor precio por kilo, la solución no es prohibir la faena, si no que producir mas terneros.
    Tampoco estoy a favor de desgravaciones a ciertas categorías, inmediatamente se producen distorsiones en el mercado, las desgravaciones son mucho mas útiles para bienes de capital como tractores, mixers o enrolladoras.
    Soy un convencido de la libertad de mercado. El precio es el único ordenador que determina las ofertas y demandas de las actividades en los mercados des-regulados.
    Saludos y felicitaciones a su director.

    • Miguel Gorelik marzo 18, 2019 at 1:21 am - Responder

      Diego:

      Muchas gracias por el aporte y los comentarios.
      Cordiales saludos. MG

  14. Miguel A haval marzo 17, 2019 at 4:06 pm - Responder

    El mayor problema con esta medida es que aumenta el volumen de carne en los sectores que existe la mayor evasión impositiva.
    Además el consumidor ante una falta de tipificación busca certeza en su compra en el tamaño del corte……corte muscular pequeño es sinónimo de terneza.
    Sino formalizamos el comercio de carne y no tipificamos el producto NO HAY MESA DE CARNES QUE FUNCIONE..

  15. nicolas lotrecchiano marzo 29, 2019 at 10:26 am - Responder

    Buenos comentarios en libertad de opinion, con la conclusion de la «libertad» que debe haber en negocios y esta demostrado que solo las reglamentaciones
    que induzcan en libertad hacia un objetivo de la cadena, con beneficions proactivos estan ok, porque que las prohibiciones no sirven para nada, esta bien demostrado.
    Finalmente la formalizacion del comercio y transmision al consumidor de la tipificacion de lo que se ofrece es lo que hara sustentable
    el mejor precio al que produce bien y al que ofrece un mejor producto(libertad con penalizacion al que transgrede normas…)

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