A través del Decreto 408/25, el Gobierno dio de baja a ciertos programas de promoción destinados a diversas ganaderías.
Se trata de los programas de promoción y consolidación de la ganaderías ovina, de llamas, bubalina y, en el caso de la bovina, la correspondiente a zonas áridas y semiáridas.
Los fundamentos tienen que ver con el enfoque de la promoción, que el gobierno sostiene que debe ser sin subsidios, avanzando hacia esquemas de fomento más integrales, flexibles y orientados a resultados.
También que se procura cambiar la financiación estatal por la del sector privado.
Otro elemento que suma es la falta de resultados y, en algunos casos, la falta de operatividad que tenían estos programas.
Las leyes que instauraban los programas para vacunos de zonas áridas y semiáridas y para ganado bubalino, ahora derogadas, habían sido sancionadas en enero de 2015 y destinaban fondos para conceder créditos en pesos por el equivalente total a USD11 millones para el primero y poco más de un millón de dólares (al tipo de cambio del momento) para el segundo.






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