La FAO difundió los índices de precios mundiales para los principales grupos de alimentos correspondientes a agosto.
El índice general se mantuvo igual que en julio y resultó 5% mayor en forma interanual. Esto fue la resultante de aumentos interanuales de 22% en aceites y 14% en lácteos, con 3% para las carnes mientras que los cereales cayeron 6% y el azúcar, 11%.
Dentro del grupo de carnes, las variaciones interanuales las encabezan las ovinas, con el 33%, seguidas por las bovinas con el 14% y las porcinas con el 2%. Las de pollo son las únicas que muestran caídas, en esta oportunidad de 10%.
El índice general de las carnes -que había empatado en junio con el récord de junio de 2022- en julio y en agosto siguió trepando, con lo que se constituye en el más alto de la serie desde 1990 en términos nominales.
Deflacionado, es decir, descontando la inflación internacional, el valor de agosto es 3% menor al pico de junio de 2022.
Si bien la FAO no calcula el índice real para cada una de las carnes, nos tomamos la libertad de usar el mismo deflactor que usa la organización para aplicarlo al caso de la carne vacuna.
En este caso, el valor de agosto queda a menos de medio punto de su pico de marzo de 2022, según se aprecia la evolución en el gráfico siguiente.
Esta evolución es consistente con lo que venimos viendo que sucede con los valores fob de los principales exportadores, incluida la Argentina, y lo que pasa con las cotizaciones cif de los importadores, lo que hemos estado reflejando periódicamente en nuestros análisis.






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