El impacto de la cuota 481 en la Argentina

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El impacto de la cuota 481 en la Argentina

2019-01-15T18:46:58-03:0021 de mayo, 2014|1 comentario

La Argentina tiene el tipo de ganado como para operar en el cupo 481 de carne a grano para la Unión Europea, una amplia disponibilidad de granos y subproductos, el conocimiento para hacer las recrías y los engordes necesarios y los canales comerciales para protagonizar un rol activo en este segmento.

Sin embargo, cuando el país sea aprobado, lo que podría suceder en el curso de las próximas semanas, se presentarán varios desafíos para que el negocio exprese su potencial.

Las políticas sectoriales y macroeconómicas de los últimos años llevaron a que cada vez haya menos novillos, categoría por excelencia para los mercados externos, y a que su precio se haya encarecido en relación a nuestros competidores inmediatos. Todo esto hace que el premio que se lograría con la 481, de hasta el 20% con respecto a la Hilton, resulte más acotado.

Por ejemplo, en Uruguay, un novillo apto para la cuota Hilton, cotiza U$S 3,25 por kilo en gancho, mientras que el de la 481 alcanza los U$S 4. Como hoy en la Argentina el Hilton ya vale U$S 4 por kilo, considerando el tipo de cambio oficial y las retenciones, no habría margen para premiar el 481 o éste sería muy reducido.

Por otro lado, el alimento necesario para la cuota de feedlot es un 25% más barato que en Uruguay, como resultado de los derechos de exportación sobre los granos. Mientras que allá el precio es de U$S 200 la tonelada acá es de U$S 150, siempre tomando el mismo tipo de cambio neto.

Otra dificultad será la poca disponibilidad inicial de novillitos jóvenes de 300/350kg para encierre, categoría que disminuyó en línea con la retracción de la oferta de novillos. Por otra parte, los operadores tendrán dificultades para contar con el financiamiento para engordar un número sustantivo de animales. Además, rondará la incertidumbre de qué pasaría si, tras los cien o más días a corral, no se aprueban los ROEs para la exportación.

De ahí que sólo una fórmula creativa, que pueda aunar los esfuerzos y riesgos del negocio entre diversos eslabones de la cadena, podrá eludir este tipo de inconvenientes. De lo contrario, en un principio, sólo se encerrará un número pequeño de animales, mayoritariamente a riesgo de la industria exportadora.

Escenario a favor

La Argentina puede aprovechar la oportunidad de que hay un pequeño grupo de países autorizados para la cuota -Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelandia y Uruguay- por lo que la UE nunca logró completar el contingente. Esto significa que la carne argentina no necesitará desplazar competidores, lo que redundaría en un deterioro de los precios.

Además, hoy, esos países colocan entre 75 y 100 kg por animal en la cuota, es decir que utilizan todos los cortes, con excepción del asado, matambre, garrones, brazuelos y recortes. Esta estrategia va en línea con el hecho de que en Estados Unidos, Canadá y Australia los animales engordados sin hormonas son escasos y se necesita maximizar su aprovechamiento; y en Uruguay, por el tamaño del rodeo, la cantidad de feedlots y la disponibilidad de granos, sucede lo mismo.

En este marco, la Argentina estaría en condiciones de jugar un rol distinto. Sin intervenciones oficiales, con su amplio stock libre de hormonas, los frigoríficos podrían destinar a la 481 los cortes más valorados en Europa y enviar a terceros mercados los que no resultan tan atractivos. Así, se optimizaría el efecto de la cuota, siendo más competitivos y pudiendo remunerar mejor la hacienda al productor.

Sin embargo, deberá pasar un tiempo tras la regularización del mercado, que se espera para dentro de una año y medio, para que los productores, los feedlots y los frigoríficos adopten los cambios en los procesos, hagan las inversiones exigidas y se logren las sinergias necesarias para aceitar el negocio.

Mientras tanto, habrá algunos pocos actores de la cadena que empezarán a gozar de sus beneficios, en una escala reducida y con márgenes más acotados que en otros países.

Por Miguel Gorelik, Director de Valor Carne.

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Un comentario

  1. Hector SALAMANCO mayo 22, 2014 at 2:24 am - Responder

    Es importante destacar que esta es una cuota autónoma, no consolidada en la OMC y por lo tanto la UE puede discontinuarla de manera inconsulta. Es una cuota que no genera derechos adquiridos y por lo tanto no da lugar a reclamos compensatorios en caso de ser discontinuada.
    También debe remarcarse que a partir de 2012 se dispuso que sea administrada mediante el procedimiento de “primero llegado primero servido” , sistema que autoriza los ingresos al mercado a medida que llega la mercadería al puerto comunitario. Este sistema no presenta inconvenientes mientras la cuota sea subutilizada como en el presente. Estando la Argentina en el sistema y habiéndose desarrollado la producción en todos los países beneficiarios es muy probable encontrarse con el efecto “puerta 12”, es decir arribo de mercadería a puerto que no es autorizada a nacionalizarse debiendo hacer largas esperas en depósito aduanero con el consecuente efecto negativo en los costos y en la calidad del producto.
    Finalmente y como segundo problema en el largo plazo debe tenerse presente la posibilidad de que esta cuota sea su subsumida en acuerdos de libre comercio con Canadá (más avanzado) y con los Estados Unidos.
    Sin prejuicio de lo antes expuesto y dadas las capacidades de producción de la Argentina, el ingreso del país a este régimen tal como lo expresa la nota de marras es una buena noticia.

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