Las importaciones chinas de carne vacuna totalizaron 243 mil t peso embarque en marzo, superando en 16 mil t a las de febrero y en 32 mil t a las de un año atrás.
De este modo, en el primer trimestre acumula 771 mil t, que exceden en impactantes 200 mil t al registro del mismo lapso de los tres años previos.
La parte vacía del vaso es que lo hizo con precios bajos: sólo los valores de los primeros meses de 2021 son algo menores a los actuales y los correspondientes a los de 2023 superan en 10-15% a los de este año.
Este desempeño inicial de 2024 resulta contrario al pronóstico del USDA -revisado en este mismo mes- que atribuye una baja de 100 mil t en las compras externas chinas del producto. De ser así, sería la primera reducción tras diez años de meteórico crecimiento.
Cambios en la composición de los proveedores
Entre diciembre y marzo hubo algunos cambios importantes en el origen de la carne vacuna ingresada a China.
El principal abastecedor, Brasil, líder también del mercado mundial, pasó de representar el 50% del total al 40% en el mes pasado.
La Argentina, segundo proveedor, contrariamente, creció en cinco puntos, de 18 a 23%.
Australia también creció, seguramente de la mano de sus precios competitivos y, en alguna medida, de su mejor relación diplomática, en tres puntos, del 6 al 9%.
Los demás exportadores relevantes, Uruguay, Nueva Zelandia y EE.UU. se mantuvieron en su lugar, con cambios de algún punto.
No creemos que estos movimientos se conviertan en una tendencia a perdurar, pero lo subrayamos porque no deja de ser llamativo.








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