El INTA midió el impacto de la fertilización en el mijo perenne

//El INTA midió el impacto de la fertilización en el mijo perenne

El INTA midió el impacto de la fertilización en el mijo perenne

2025-11-06T10:13:08-03:006 de noviembre, 2025|0 Comments

Los estudios sobre mijo perenne –Panicum coloratum- fueron realizados por un equipo del INTA Guatraché y del grupo de Suelos de la Estación Experimental Agropecuaria de Anguil con el objetivo de evaluar diferentes estrategias de fertilización y renovación de esta forrajera longeva. Los resultados de dos campañas indicaron que una combinación adecuada de nitrógeno y fósforo puede aumentar la producción de forraje hasta en un 16 % y mejorar en 10 % la eficiencia en el uso del agua.

“El mijo perenne ha demostrado ser una especie muy eficiente para las condiciones del sudeste pampeano, especialmente en suelos con baja disponibilidad de nutrientes”, explicó  la investigadora Susana Paredes,  y destacó su alta capacidad para resistir condiciones extremas, como sequías o heladas de hasta dieciocho grados bajo cero (cultivar Klein Verde).

El ensayo se realizó sobre un suelo franco-arenoso con una pastura implantada en 2014. Se probaron distintos niveles de fertilización: 40 y 80 kilogramos de nitrógeno por hectárea por año, con y sin fósforo, además de un testigo sin fertilizar. Las  mejores respuestas se registraron con la dosis de 40 kilogramos de nitrógeno por hectárea por año, lo que permitió incrementar la producción hasta en 900 kilos por hectárea. “Cuando se combinó con fósforo, esa respuesta fue aún mayor, alcanzando incrementos de hasta 2000 kilos por hectárea”, precisó Paredes.

Durante el primer año, marcado por precipitaciones inferiores al promedio histórico, los rendimientos promediaron 3667 kilos de materia seca por hectárea, con un máximo de 4500 kilos por hectárea. En el segundo año, con mejores condiciones climáticas, los valores oscilaron entre 4900 y 7900 kilos de materia seca por hectárea. Daiana Huespe, integrante del equipo técnico, detalló que “en los tratamientos con nitrógeno se observaron mejoras significativas en la calidad forrajera, con contenidos de proteína bruta del 7,6 al 8,7 % en verde y del 3-4 % en diferido, además de una digestibilidad del 57 % y 53 %, respectivamente”.

Además, los técnicos señalaron que el mijo perenne permitió obtener entre 600 y 700 raciones por hectárea durante ambos años de ensayo, lo que refuerza su potencial como recurso forrajero estratégico, y que la fertilización aportó entre 100 y 200 raciones más por hectárea.

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