El viernes, la Suprema Corte de Justicia de los EE.UU. (SCOTUS) resolvió que los aranceles sobre las importaciones establecidos por el país, a partir del 2 de abril del año pasado, implicaban un exceso de las atribuciones del presidente, que lo hizo en base a una ley comercial de 1977.
Inmediatamente, la respuesta presidencial fue que iba a aplicar un arancel del 10% para todo el mundo, basado en una ley de 1974 que lo autoriza por un período de 150 días.
El sábado dijo que el arancel iba a ser de 15%.
Finalmente, el lunes se publicó la medida que contempla un arancel del 10% y excluye una serie de bienes.
El fallo de SCOTUS le da derecho a los importadores a reclamar una cifra estimada en USD175 mil millones, recaudados mediante aquel instrumento que esta semana la Aduana deja de cobrar.
Trump declaró que las empresas que reclamen devoluciones iban a estar meses o años litigando.
No es necesario detallar los problemas y las incertidumbres que genera este tipo de cosas, tanto entre las empresas estadounidenses como en las de todo el mundo.
No se escapará que si hay importadores que consigan alguna devolución, tendrán, a su vez, reclamos de los exportadores para compartirla, así como es probable que hayan compartido el peso de los aranceles vigentes en su momento.
La situación de la carne
La carne quedó desgravada y hay quienes cuestionan la validez del acuerdo con la Argentina.
La nueva medida excluye del nuevo arancel a bienes no producidos en Estados Unidos, como algunas tierras raras, y otros cuya oferta interna no resulta suficiente, entre otras excepciones.
En este último fundamento se ha de haber basado la exclusión de la carne vacuna.
De esta manera, la Argentina mantiene su ventaja en la nueva cuota de 80 mil t. Por lo menos con Brasil y Paraguay que ya agotaron el camino que les permitía entrar sin aranceles y, desde el mes pasado, deben abonar el 26,4% sobre sus ventas de carne.
Y también con los otros países, como Uruguay, Australia y Nueva Zelandia, a medida que vayan agotando sus cuotas libres de aranceles.
Otra novedad surgida a partir de aquella noticia es que quedarían inválidos los acuerdos firmados con la Argentina y otro puñado de países, lo que no tiene demasiado asidero.
Una cosa son aranceles aplicados en virtud de una ley que no daba tales atribuciones al Poder Ejecutivo y otra son acuerdos firmados plenamente dentro de la normativa general del país.






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