Frente a una sequía prolongada, la ganadería santafesina experimentó una reducción significativa en su stock, en un contexto en el que la falta de forraje y la necesidad de liquidar hacienda marcaron la dinámica de los campos ganaderos.
De acuerdo con datos del Senasa, procesados por la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), al mes de julio de 2025 la provincia contaba con 5,42 millones de cabezas bovinas, lo que representa el 12% del total nacional. Si bien la participación dentro del país se mantiene estable, el dato central del informe es la caída interanual del 2,5%, equivalente a 137.600 animales menos que en julio de 2024.
La merma afectó a casi todas las categorías, pero fue especialmente pronunciada en vacas y vaquillonas, con 64.700 vientres menos. También se redujeron las existencias de novillitos y novillos, en 40.300 y 29.500 cabezas, respectivamente.
El impacto fue desigual dentro del territorio provincial: las mayores caídas se concentraron en los departamentos del norte -San Cristóbal, Nueve de Julio, Vera y General Obligado-, zonas donde la cría es la actividad predominante. Allí, los registros muestran descensos de entre 3% y 7%.
Tres años de ajuste forzoso
La BCSF también analizó el impacto de la seca en un período más prolongado. Entre 2023 y 2025, el stock de vacas madre y vaquillonas aptas para parir se redujo en 317.000 cabezas, lo que derivó en 155.800 terneros menos nacidos.
En muchas zonas, la escasez de pasturas y la limitada disponibilidad de agua forzaron a los productores a adelantar ventas. En otros casos, directamente se optó por reducir el número de vientres, buscando equilibrar la carga animal con la oferta forrajera, explican los técnicos de la entidad.
El resultado fue una marcada descapitalización en los rodeos, con impactos que -según advierte la Bolsa- se extenderán durante varios años. En ese sentido, la BCSF consideró que “esta situación constituye un condicionamiento al potencial productivo de los próximos 3 a 5 años, afectando directamente la cantidad de terneros nacidos y, por ende, el siguiente eslabón en la cadena de la carne bovina”.
Eficiencia reproductiva, una señal positiva
A pesar del escenario adverso, el trabajo de la BCSF resalta una mejora en la eficiencia productiva. La relación ternero/vaca alcanzó en 2025 un 61,4%, 5,2 puntos por encima del año anterior y 3,7 puntos superior al promedio histórico de los últimos quince años.
Esto implica que, con menos vacas, los productores santafesinos lograron una mayor tasa de parición. La mejora responde a una combinación de factores: una mayor selección de vientres de mejor calidad, avances en sanidad y manejo nutricional, y la adopción de tecnologías reproductivas en establecimientos de mediana y gran escala.
Incluso, al comparar con series históricas, se observa que con un menor número de vacas que en 2008, la provincia produce prácticamente la misma cantidad de terneros, lo que refleja un progreso notable en los índices de productividad.
El informe concluye que, si bien la ganadería santafesina mostró “resiliencia”, la verdadera recuperación del rodeo “está supeditada a un contexto climático favorable y abundante disponibilidad de oferta forrajera de calidad”.







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