Proponen cambios en la dieta para controlar el efecto invernadero

//Proponen cambios en la dieta para controlar el efecto invernadero

Proponen cambios en la dieta para controlar el efecto invernadero

2019-01-15T18:51:26-03:0012 de diciembre, 2016|8 comentarios

Según investigadores de la FAUBA, cuando el alimento pasa rápidamente por el tracto digestivo de los bovinos las emisiones de metano a la atmósfera se reducen. Se llegó a esta conclusión tras  identificar los microorganismos del rumen por medio de técnicas de biología molecular y de experimentar con alimentos de diferente calidad nutricional. De este modo, concluyeron que con un adecuado manejo de la dieta es posible reducir el impacto de la producción pecuaria sobre el calentamiento global.

Alejandro Palladino, docente de la FAUBA e investigador del Conicet, comenzó hace algunos años a estudiar  las interacciones entre la dieta, el ambiente y los microorganismos que viven en el rumen, tras regresar de Irlanda, donde realizó su doctorado.

“La alimentación controla la diversidad de microorganismos en el rumen. Aquellos animales que consumen granos de maíz, que se digieren más fácilmente, desarrollan poblaciones microbianas menos diversas que los que comen, por ejemplo, cascarilla de soja, que se digiere con más dificultad. En este último caso, aparecen muchas bacterias relacionadas con la emisión de metano, de fuerte efecto invernadero. Por eso, los rumiantes cuya dieta incluye estas cascarillas serían más propensos a producir el gas”, explicó.

Palladino también hizo estudios con animales que consumían la misma dieta, pero en distintas cantidades. “Descubrimos que cuando comen poco, el alimento pasa más paulatinamente por su sistema digestivo. Como permanece más tiempo, se desarrollan bacterias de crecimiento lento, en muchos casos productoras de metano, que bajo otra nutrición no se expandirían. Mi mensaje es que hay que manejar la dieta para que los rumiantes coman lo más que se pueda y así reducir la cantidad de metano por kilo de carne”, concluyó.

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8 Comentarios

  1. Luis Villa diciembre 12, 2016 at 12:13 pm - Responder

    Deberían ponerse estas consideraciones en contexto.

    Y dar más detalles. Por caso, ¿se tuvo en cuenta el efecto de la cadena, de la producción de grano de maíz en este caso?

    No parece razonable emitir una recomendación tan breve y extrema, dar más de comer y punto.

    • Dario Colombatto diciembre 13, 2016 at 2:33 pm - Responder

      Estimado Luis
      Soy miembro de este equipo de trabajo. Aquí se está hablando de efectos a nivel de microbioma ruminal, el trabajo no tiene por objetivo realizar un análisis del tipo de Ciclo de Vida (Life Cycle Assessment), que se realiza por otras vías en otros grupos.
      La recomendación en términos de mejorar la productividad para reducir las emisiones de metano por kg producido (o litro de leche) es absolutamente correcta.
      Saludos cordiales
      Darío Colombatto

      • Luis Villa diciembre 14, 2016 at 1:15 pm - Responder

        No queda claro cual es tu recomendación. ¿Mejorar la productividad? ¿Reducir la emisión por unidad producida? ¿Aspirar a obtener subsidios?

        No he leído el trabajo, sólo la nota. El mensaje de Uds parecería ser que el productor debe estar muy pendiente de las cantidades de metano emitidas por sus animales. Corríjanme si estoy errado.

        Pienso que el productor debe fijar prioridades claras. El metano no debe estar entre ellas.

        • Dario Colombatto diciembre 14, 2016 at 3:30 pm - Responder

          Luis
          Mejorar la productividad debería ser el norte, lo que permite reducir las emisiones por unidad de carne producida. No está planteado obtener subsidios de ninguna índole.
          El productor debe saber que las emisiones de metano son una pérdida de dinero, ya que paga por una energía que el animal “eructa” sin darme nada a cambio. Encima, está el efecto ambiental negativo y la consecuente percepción de la comunidad.
          Coincido que el productor no debería fijar como prioridad número 1 el metano, nada más alejado de nuestro deseo.
          Gracias por tus comentarios.

          • Luis Villa diciembre 14, 2016 at 5:05 pm

            Un motor de combustión interna disipa calor y viene dotado con un caño de escape. No hay una eficiencia cercana al 100 %. Deben evaluarse las prestaciones en un contexto.

            Igualmente si evaluáramos ejemplos dentro de lo biológico. Los humanos sólo generamos trabajo por el 25 % de la energía, el 75 restante se pierde como calor. Es ineficiente? Puede ser. Pero nos ayuda a mantener nuestra temperatura corporal.

            Un elefante defeca 300 Kg diarios. Sólo degrada el 3 % de la celulosa si no recuerdo mal, algo así como 2 ó 3 veces menos eficiencia que la del caballo.

            Es ineficiente? Según como se lo vea. Los ecosistemas son mucho más diversos por la presencia de los elefantes.

  2. Ricardo diciembre 12, 2016 at 9:30 pm - Responder

    Lamentablemente los rumiantes son capaces de prosperar allí donde ningunas otras especies lo hacen, gracias a su formidable cuba de fermentación que se llama rumen o complejo ruminal, o como quiera llamarlo, que transforma celulosa en proteínas, función que ningún otro animal puede hacer. Ahora resulta que, como producen metano en el proceso, parece que serían los grandes culpables del efecto invernadero, y como solución maravillosa escuchamos que hay que darles maíz, o sea transformarlos en otra cosa, pero alejados de su función primordial, que es la de transformar celulosa en proteínas. Nada se dice de la actividad industrial, de la superpoblación de autos ni de las grandes urbes, que sí estoy seguro son los grandes contaminadores.

    • Luis Villa diciembre 14, 2016 at 1:26 pm - Responder

      Los rumiantes surgieron hace unos 50 millones de años. Son esenciales para degradar la celulosa.

      Sin rumiantes, la atmósfera se quedaría sin dióxido de carbono para la fotosíntesis en menos de 20 años.

      El servicio ambiental que prestan es muy importante, como está bien destacado en los trabajos de P J van Soest.

      Obviamente sí puede discutirse cual es la población máxima prudente o aceptable a nivel mundial, tanto de rumiantes mayores como menores.

  3. Raul R Uria diciembre 17, 2016 at 10:36 am - Responder

    Esta bien que se quiera darle una vuelta de tuerca mas a la produccion vendiéndola como mas amigable con el medio ambiente, pero tambien deberia ponerse en la balanza, que al aumentar la tasa de pasaje por el tracto digestivo, se pierde eficiencia de conversion, y deberia, de evaluarse la composicion de la dieta y cuantas calorias se fueron con la bosta, a cambio de generar menos metano…

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