Con una sorprendente concurrencia de productores, Los Tigres volvió a poner sobre la mesa la vigencia de un trabajo genético que desafía lo establecido. En una jornada realizada junto al genetista Santiago de Bernardi, la familia Lafontaine compartió con productores de distintas regiones los fundamentos y resultados de un programa que hace más de 20 años se propuso desarrollar animales “rompecurvas”, aquellos que combinan bajo peso al nacer con un alto potencial de crecimiento.
“Nos sorprendió la repercusión. Vinieron más 900 personas, productores que viajaron desde lugares muy distintos, y todos se fueron muy impactados por lo que vieron. Muchas veces uno no toma conciencia de lo que construyó en tantos años, hasta que lo comparte y recibe la mirada de afuera”, expresó Niolás Lafontaine en diálogo con Valor Carne.
¿Cómo es la relación con De Bernardi? "Comenzó a través de nuestro veterinario, Jerónimo Gau, quien es muy amigo de Santiago. Inicialmente confiamos en sus criterios para la selección de toros, lo que nos llevó a comprar semen. Luego, él incorporó dos toros nuestros a su catálogo, obteniendo muy buenos resultados. Con el tiempo, empezó a asesorarnos y a ofrecernos una crítica constructiva de nuestra cabaña, lo que profundizó nuestra relación”, recordó, resaltando el valor de poder “conversar sobre genética y planes productivos” y valorizando “su pasión por la genética”.
A partir de esta relación, De Bernardi les propuso organizar la jornada.
Una historia de 25 años
El programa de rompecurvas comenzó a gestarse en 2001, bajo la conducción de Juan Adolfo Lafontaine, padre de Nicolás. En aquel momento, la idea parecía una utopía. “Mi viejo planteó que si había algunos animales excepcionales que combinaban bajo peso al nacer con alto potencial de crecimiento, se podía armar una población sobre esa base. Varios asesores le dijeron que era imposible, que biológicamente no había suficiente base para hacerlo”, relató.
Lejos de resignarse, los Lafontaine iniciaron un trabajo paciente de selección. “Fue un laburo de hormiga: vaca por vaca, año tras año, eligiendo cuáles quedaban y cuáles salían del programa. Nos llevó entre 15 y 20 años separar las curvas y empezar a ver una población consistente de rompecurvas. Hoy podemos decir que lo que parecía imposible, se logró con persistencia y datos”, explicó.
El concepto se entiende mejor en un gráfico clásico de genética bovina: la mayoría de los animales que nacen livianos también crecen poco, y los que tienen gran potencial de crecimiento suelen nacer pesados. La apuesta de Los Tigres fue romper ese antagonismo, logrando animales que nacen con bajo peso pero que luego superan el promedio en su desarrollo.
Impacto en el rodeo comercial
Para Lafontaine, el mérito no está solo en haber creado una población de rompecurvas, sino en haber demostrado que su impacto se traduce en resultados económicos concretos en los rodeos comerciales.
“Lo que mostramos en la jornada fue cómo la genética de la cabaña se refleja en el campo general. En nuestro caso, logramos reducir a la mitad las pérdidas en vaquillonas, bajando los problemas de parto, y al mismo tiempo aumentar casi 60% el peso al destete de sus crías. Pasamos de terneros de 145 kilos promedio a más de 220. Ese es el verdadero gol para cualquier productor”, destacó.
Es decir, los rompecurvas se utilizan tanto en vacas como en vaquillonas ya que en ambos casos mejoran la calidad de los partos sin resignar kilos al destete.
El beneficio doble –menos pérdidas y más kilos– es lo que da sentido a la estrategia. “Si vos bajás el peso al nacer, reducís problemas de parto. Y si al mismo tiempo esos terneros crecen más rápido y con mejor carcasa, el negocio cambia de escala. Es algo que los frigoríficos no siempre reconocen porque no pagan por carcasa, pero en el bolsillo del productor hace una gran diferencia”, agregó.
En ese sentido, Lafontaine demostró con datos, cómo en diez años la firma aumentó más del 32% su producción de carne.
Lejos de considerar que el objetivo ya está cumplido, Lafontaine remarcó que el programa es una búsqueda constante. “Esto nunca termina. Si dejás de trabajar, la tendencia natural vuelve a juntar las curvas. Por eso todos los años seguimos seleccionando, ajustando y reforzando criterios. El equilibrio no es un estado al que llegás y listo, es un proceso que exige esfuerzo permanente”, sostuvo.
Ese principio es lo que dio origen al slogan de la cabaña: equilibrio rentable. “Para mantenerse en equilibrio hay que estar todo el tiempo corrigiendo, porque si no lo hacés, te caés. Es igual que andar en bicicleta. Y ese es el espíritu con el que seguimos trabajando, no conformarnos con lo logrado y seguir empujando para adelante”, ilustró.
El proceso de selección se apoya en un trabajo sistemático de recolección y análisis de datos. “Lo fundamental no es tanto la calidad aislada de un dato, sino la cantidad. La estadística se corrige con volumen de información, y por eso registramos todo: pesos, genealogías, índices, desempeño. Y después evaluamos vaca por vaca. Es un trabajo que pocos quieren hacer porque es demandante, pero que termina marcando la diferencia”, explicó.
Una jornada que dejó huella
La apertura del campo a tanta cantidad de gente fue un hito para Los Tigres y una confirmación de que el camino recorrido despierta interés en toda la cadena. “La gente quedó impresionada no sólo por los datos, sino porque vieron la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. La cabaña está realmente al servicio del campo comercial, y eso se nota en los resultados”, resumió Lafontaine.
La experiencia también dejó en claro la importancia de compartir. “El trabajo de un productor es muy solitario, uno muchas veces no toma conciencia de lo que está logrando. Cuando lo mostrás y ves la reacción de los demás, entendés el valor de abrir las tranqueras y poner sobre la mesa la información. Para nosotros fue muy enriquecedor”, concluyó.
Llegan los remates de primavera
Los rompecurvas de Los Tigres volverán a lucirse este mes, pero ahora como propuesta comercial en una doble cita.
El jueves 18 de septiembre, en la Sociedad Rural de Azul, saldrán a la venta 80 toros PP y PC, de los cuales 30 son de 15 meses.
Además, se subastarán 30 vientres PP con ternero al pie y 60 vaquillonas con garantía de preñez.
El martillo estará a cargo de Néstor Goenaga & Cía SA.
Las condiciones comerciales incluyen: financiación a 30,60 y 90 días, o 60 días sin interés; y tarjetas rurales AgroNación, Procampo y Galicia Rural.
Por su parte, el jueves 25 de septiembre, en la Sociedad Rural de Lamadrid, se subastarán 55 toros PC, 20 vientres preñados PC y 200 vientres Angus generales para entorar.
Las consignatarias a cargo de la subasta serán: Heguy Hermanos y Cía, Ansaldo & Cía y Marcos Matteucci.
Las condiciones comerciales incluyen: financiación a 30,60 y 90 días, o 60 días sin interés; y tarjetas rurales AgroNación, Procampo y Caldén.
Para más información sobre ambos remates consultar en la web de Los Tigres.










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