La “nueva sangre” del Angus argentino, casos emblemáticos

//La “nueva sangre” del Angus argentino, casos emblemáticos

La “nueva sangre” del Angus argentino, casos emblemáticos

2022-09-30T15:07:49-03:0029 de septiembre, 2022|0 comentarios

La Exposición Angus de Primavera mostró una vez más la competitividad de una raza en donde los premios se alternan entre cabañas de extensa trayectoria, otras más jóvenes e, incluso, prácticamente nuevas.

En Olavarría, el Gran Campeón Macho fue para Inambú, una cabaña que incorporó sus primeros vientres de pedigree en 2006. En hembras, el Gran Campeón fue para la multipremiada Las Tranqueras, de Horacio Lavalle y Marta Vila Moret de Lavalle.

Los Reservados quedaron en manos de cabañas más chicas: Zelduar, que empezó a hacer pedigree en 2017, en machos; y La Clo, propiedad de Claudine Marechal, esposa del economista Roberto Lavagna, en hembras. Por su parte, Los Murmullos, del empresario Hugo Sigman, logró el 3° puesto, tanto en machos como en hembras.

Para conocer un poco más este fenómeno, Valor Carne dialogó con representantes de dos cabañas que muestran el empuje de los ganaderos que vienen sumándose en los últimos años, incluso los que aún no pisaron la pista.

Del rodeo general, al podio de Primavera

Estela Parisi.

Estela Parisi.

Estela Parisi es la titular de la cabaña Zelduar, de General Guido, que comenzó a hacer Puro Controlado hace 25 años, pero que apenas lleva un lustro en el mundo del pedigree.

“Mi papá tuvo cabaña hace muchos años. Cuando falleció, con mi hermano nos hicimos cargo del campo en conjunto por un tiempo, pero luego nos separamos y él se quedó con la cabaña”, contó Parisi a este medio, aún en la pista de Olavarría, emocionada tras haber conseguido el Reservado Gran Campeón Macho con el toro Segundo.

Como respondiendo a un mandato, la productora siempre quiso recrear la cabaña familiar, lo que inició de cero en la segunda mitad de los 90’. En un principio seleccionó 60 vacas y comenzó a hacer inseminación para lograr un rodeo Puro Controlado.

“Tenía un rodeo general de vacas Angus muy buenas. Empecé a controlar con la Asociación Argentina de Angus y así empezó la segunda etapa de la cabaña”, contó.

Pero esa instancia no era suficiente, por lo que, con el asesoramiento de Jorge Demarco, encaró el desafío del pedigree, que concretó en 2017.

“Yo decía ‘lo tengo que arrancar en algún momento’. Siempre tuve muchas ganas de hacerlo. Era como la materia pendiente. Busqué gente que me asesorara y Jorge me ayudó con la preparación y me orientó para comprar madres”, agregó la ganadera.

Siguiendo con la tarea de inseminación y el trasplante de embriones a través de cabañas amigas, Zelduar fue creando su plantel de madres. “Aún somos una cabaña chica, estamos en armado, sólo tenemos 15 madres”, aclaró Parisi.

De todos modos, la cabaña se fue convirtiendo en la actividad principal de la explotación que maneja con su pareja, Sergio Ribalta, y sus dos hijos, Emiliano y Estefanía. Producen unos 40/50 toros por año, PC y PP, que venden en forma particular. Además, todos los terneros que se descartan se engordan o se venden como invernada.

Segundo, el toro de Zelduar elegido como Reservado Gran Campeón.

Segundo, el toro de Zelduar elegido como Reservado Gran Campeón.

El mundo de las exposiciones fue lo más nuevo. En 2019, debutaron en Balcarce en la exposición de Primavera. Luego vino la pandemia, por lo que recién pudieron retornar a la pista en Tandil, en 2021, justamente con el toro Segundo (RP 17), que salió como 3° mejor toro Junior. Volvieron a presentarse en el Centenario, en Palermo, y en su cuarto paso, ahora en Olavarría, lograron el 2° premio de la Exposición.

“No lo puedo creer, no me lo esperaba, me conformaba con la cucarda blanca, con un primer premio de la categoría estaba más que contenta. Esto es un incentivo muy muy grande”, aseguró.

¿Cuál es su secreto del éxito? “Esto es pura pasión, va mucho más allá de lo económico. Preparar un animal para la pista lleva mucho tiempo, que se suma al que demanda el campo. Si no sentís esas ganas por lo que haces, abandonás muy pronto, hay muchos traspiés en el camino. La vocación es lo que te lleva a seguir trabajando”, finalizó.

Jorge Armando Cabrales.

Jorge Armando Cabrales.

Café con aroma de Angus Colorado

La historia de Jorge Armando Cabrales es algo distinta, aunque también existe un mandato paterno. Es parte de la tercera generación de Cabrales, una empresa que es sinónimo de café en la Argentina y desde hace seis años maneja el negocio ganadero familiar.

¿Cómo llegó a la ganadería? Fue su padre, también Jorge, quien en 1989 decidió invertir en campos y hacienda por recomendación de su amigo Alberto Guil, expresidente de la Asociación Argentina de Angus y en ese entonces empresario supermercadista.

“La Argentina estaba en plena crisis económica y había que resguardar el dinero, pero siempre apostando al país. A mi papá le llegaron un par de oportunidades de comprar tierras y así arrancó. Había que poblar los campos y el Angus Colorado parecía una buena opción, en esa época no era tan buscado y su precio era más accesible”, contó en diálogo con Valor Carne.

Desde el primer momento, los Cabrales apostaron a la calidad. “Es una especie de mandato familiar, es el sello que nos imprimió mi abuelo desde que empezó en el negocio del café y lo trasladamos a la ganadería”, aseveró.

La empresa ganadera se llama La Lala, en honor a su abuela, e incluye tres establecimientos de cría en la provincia de Buenos Aires y la cabaña, San Jorge, fundada en 2015. Hacen agricultura para la alimentación de sus animales y actualmente cuentan con 500 vientres, entre Puros Controlados y Puros de Pedigree.

Los colorados de cabaña San Jorge.

Los colorados de cabaña San Jorge.

Los terneros de descarte los venden al destete y se quedan con las hembras para cría y machos para la producción de toros. El producto final de la cabaña son vaquillonas preñadas y toros de dos años, que se venden en forma particular.

Jorge Armando tomó las riendas del negocio ganadero en 2015, como parte de una decisión familiar que involucró a sus primos. “La idea es hacer un trabajo profesional y alguien tenía que estar exclusivamente en este negocio. Mis primos siguen con el café y yo manejo los campos junto a mi hermana, Pilar, vicepresidenta de La Lala y a su vez directora de Cabrales”, explicó.

El trabajo se sigue haciendo con la visión fundacional del padre. “Continuamos con la apuesta a la genética y la calidad como premisas. El concepto de hacer café de punta lo trasladamos a la ganadería. Son otros tiempos, otro ritmo, es un mercado distinto, pero la visión es la misma”, sostuvo.

Y en ese camino, el colorado sigue siendo clave. “Hace 30 años no era tan demandado como hoy. A mi viejo le gustó, fue un visionario, nosotros seguimos por ahí. El desafío es la incorporación de genética, ya que hay menos opciones que en negro”, planteó.

Entre otras líneas de genética nacional, San Jorge fue incorporando genética de Inambú, cabaña que justamente logró el Gran Campeón de primavera con un toro colorado.

¿Cuál es el próximo objetivo? “Queremos comenzar a participar en exposiciones”, confesó el empresario y agregó que “el sueño es llegar a Palermo, sería como cerrar un ciclo”.

Para el presidente de la Asociación Argentina de Angus, los pasos de estas cabañas jóvenes no son un fenómeno aislado ni casual. “Esto habla de la posibilidad de crecer que da la genética Angus. Con embriones, buen asesoramiento y manejo, se pueden hacer grandes cosas”, aseguró.

Y concluyó: “el Angus despierta estas ganas de entrar al negocio. Por eso tenemos un universo enorme, entre empresas chicas y grandes. Es una raza muy fuerte en calidad y cantidad, que marca la potencialidad de la ganadería argentina”.

Por Marcos Lopez Arriazu, Jefe de Redacción de Valor Carne

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