¿Tropiezo? La cuota de trimmings en EE. UU. apunta al fracaso.

//¿Tropiezo? La cuota de trimmings en EE. UU. apunta al fracaso.

¿Tropiezo? La cuota de trimmings en EE. UU. apunta al fracaso.

2026-09-30T18:49:13-03:001 de octubre, 2026|0 Comments

Estados Unidos anunció, a fines de agosto, la creación de una nueva cuota de carne vacuna de 300 mil t, limitada a recortes magros, a cumplir a razón de 100 mil t por mes durante el trimestre septiembre-noviembre, y válida para países que no cuenten con una cuota propia.

En otras palabras, la cuota tenía dos principales beneficiarios: Brasil y Paraguay.

A Brasil le venía como anillo al dedo en momentos en que se había quedado sin cuota en China y que la Unión Europea (UE) lo eliminaba por tiempo indeterminado como proveedor de carne vacuna por cuestiones sanitarias.

Sin embargo, advertimos que sin una producción voluminosa para China y sin producción para Europa, que componen una parte importante del procesamiento de las reses y que generan los recortes de despostada, iba a ser muy difícil aprovechar la nueva medida.

Se acaban de conocer los datos de las importaciones de esta reciente cuota hasta el 28 de septiembre, que suman 37,5 miles de toneladas, con lo que en los dos días restantes del mes se podrá completar el 40% de aprovechamiento del cupo.

El objetivo expreso era sumar 100 mil t, aproximadamente el 10% del consumo total en un mes, de manera de presionar a la baja del precio de los recortes, materia prima esencial en la producción de hamburguesas y afines. Hay que recordar que la mitad del consumo de carne vacuna en EE.UU. se hace en forma de carne picada.

Si se trató de un anuncio meramente político, sin considerar las consecuencias reales, no lo podemos saber. De haber querido “inundar” el mercado con ese tonelaje adicional, quizás debió haber dejado la cuota abierta a la mayor cantidad de participantes posibles, sin limitarlo a uno muy grande -Paraguay podría aportar una cantidad mucho más modesta-.

Habrá que ver cuál es el desempeño del cupo en octubre y noviembre.

 

Miguel Gorelik

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