22 de Junio del 2018

31-03-2016

La invernada ya refleja el cambio

 

Cómo se mueve la compra venta de categorías para recría y engorde a la luz de las nuevas reglas de la actividad de ganados y carnes. La firmeza del ternero, la mayor demanda de vientres preñados y el rol del financiamiento, en la visión de Raúl Milano, Director Ejecutivo del Rosgan.

La invernada ya refleja el cambio

“Con una ganadería cargada de expectativas, la invernada, igual que el gordo, estuvo muy firme en el último trimestre de 2015 y alcanzó precios récord en diciembre. Ahora, con las nuevas medidas ya en marcha, a comienzos de la zafra, los valores son más importantes que los de noviembre pero menores a los desmesurados de fin de año, que no le hicieron bien a la actividad”, dijo a Valor Carne, Raúl Milano, Director Ejecutivo del Rosgan. Y agregó que “si bien la reaparición del novillo pesado se vería recién en 2017, los preparativos para exportar ya imprimieron un gran dinamismo en los primeros eslabones de la cadena”.

Según Milano, hoy convive un escenario de mayor existencia de teneros, por la recomposición del stock iniciada en la Argentina con anterioridad, y una retención producto de las perspectivas favorables. “Con el aumento de las pariciones, hay un 10 a 15% más de invernada liviana con respecto a 2015, pero el productor se queda con las terneras y terneros con la idea de agregarles kilos, por lo que se ve mucho menos oferta”, planteó.

En tal sentido, la retracción de las terneras ya se reflejó en los remates del Rosgan de marzo. “Salieron a la venta casi 39. 000 cabezas y hubo una caída del 40% en esa categoría con respecto a igual mes de años previos. El productor va dejando su propia ternerada para recriar”, detalló.

En síntesis, con el juego entre disponibilidad y oferta, los movimientos de precios al comienzo de la zafra son muy ajustados. “No se dan los $39/40 de diciembre ni hay operaciones por $32/33. Estamos en un promedio sostenido de $34/35”, señaló el directivo. Y explicó que “los lotes de terneros machos están en la franja superior ya que a la demanda del feedlot, la principal, se suman invernadores tradicionales que los llevan para sus campos. Le siguen los lotes mixtos, los más requeridos por los encierres. Por último, están las terneras que, a pesar de la menor oferta, no logran precios mucho más altos porque los feedloteros las buscan pero, en última instancia, prefieren al ternero”.

El motor de las expectativas

Otras categorías que se valorizaron son los novillitos de 1 a 2 años y 2 a 3 años. Generalmente, los  compran los frigoríficos para darles un último engorde, mayormente a corral, y destinarlos a exportación. “Los lotes de 270/280kg y de 300/320kg, que en otro momento no era tan pedidos, ahora están muy consistentes. Es común ver este tipo de animales en los remates del Rosgan e incluso de 400/450 kg, trazados, sin terminar, y también se venden. En este segmento, se nota que hay más expectativas, los precios están más sostenidos, un 15 a 20% por arriba, aunque todavía no se ha visto una corrección de la media res en gancho”, comentó Milano.

Toda una novedad es el cambio registrado en la comercialización de vientres preñados,  una categoría que en los últimos 6 ó 7 años era muy difícil de colocar. “En nuestros remates, quedaba sin vender el 50% como mínimo de todo lo que se mostraba. El año pasado, la demanda fue aumentando y, en este marzo, salió casi el 80%, con precios consistentes de 10 a $12 mil, por vientre. Es decir que se negoció más a mayor precio”, aseguró.

En cuanto al Holando, tanto el ternero como el novillito se montaron en esta tendencia alcista. Hay muchos feedlots que los prefieren porque tienen un precio distinto al de los británicos y sus cruzas, y valoran su carne blanca, sin excesos de gordura.

“El overo negro es un segmento que desarrollamos mucho. Hoy, lo que se remata a través del Rosgan es muy significativo, sobre todo por la crisis que está pasando el sector lechero. Los tamberos saben que sus machos tienen un mercado y un valor”, sostuvo.

Tarjeteando

Para Milano, un aspecto clave  para agilizar la compra venta de invernada es el financiamiento. Esto se corroboró en la subasta realizada por el Rosgan en Expoagro donde los bancos lanzaron una promoción especial con sus tarjetas, con plazos de pago de 150/ 180 días, sin interés.

“Claramente se notó que con los seis meses sin recargos, los precios se movían uno o dos pesos por arriba. En un mismo remate, quienes tenían tarjetas podían pagar más que quienes no la tenían. Aparecieron más interesados, porque el feedlot es un negocio armado básicamente desde el criterio financiero”, apuntó. Y remarcó: “la cadena de ganados y carnes es un sector que casi no tiene financiamiento, pero esta  experiencia demuestra que cuando lo hay, se abren oportunidades para más compradores y vendedores, con valores favorables para ambos”.

A futuro

El directivo piensa que el financiamiento no es la única asignatura pendiente para modernizar la ganadería. Entre las iniciativas a desarrollar,  aludió al forward ganadero o contrato de compra-venta de hacienda con entrega a futuro. “Es un instrumento esencial para frigoríficos y exportadores,  que requieren previsión para el aprovisionamiento. Lo lanzamos hace un par de años, está  funcionando pero no en la magnitud que quisiéramos. Hoy, con las nuevas reglas, esperamos que se potencie”, señaló.

También, se refirió a la necesidad de crear un mercado de futuros. “Es algo fundamental para todos los actores de la cadena porque permite ir calzando operaciones y acotar el riesgo. En Uruguay ya hay uno y, ahora, la Argentina, tiene la oportunidad de desarrollarlo”,  explicó. Asimismo, citó el warrant ganadero, un elemento de garantía que se utiliza para el comercio de granos, en base a una ley que tiene más de cien años. “Creemos que, actualmente, con la trazabilidad del ganado y el confinamiento, la hacienda podrá brindar un respaldo semejante al de un acopio”, aseguró.

Por último, Milano anticipó que desde el Rosgan se está trabajando en estos temas. “Los tenemos muy aceitados, pero hay que conversarlos a nivel gubernamental. Si queremos una ganadería del siglo XXI estos instrumentos son imprescindibles”, concluyó.

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

Un comentario

  1. Está bien comprar con las tarjetas agropecuarias terneros o novillitos (insumos), si el número lo aconseja.

    Pero es un error comprar vientres o futuros vientres (bienes de capital) con tarjeta, con intereses implícitos en el precio.

    Primero por un error permanente y universal; jamás se debe tomar deuda de corto plazo para financiar inversiones.

    Pero además, en nuestro país está prohibido el ajuste por inflación de balances y de amortizaciones. Es absurdo amortizar intereses (para peor, sin ajuste por inflación), que deben ir íntegramente a la cuenta de resultados del ejercicio de la compra, para pagar menos por ganancias.

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