En la picota: en Estados Unidos la carne vacuna nunca estuvo tan cara… y los frigoríficos están sufriendo

//En la picota: en Estados Unidos la carne vacuna nunca estuvo tan cara… y los frigoríficos están sufriendo

En la picota: en Estados Unidos la carne vacuna nunca estuvo tan cara… y los frigoríficos están sufriendo

2026-09-17T08:47:22-03:0017 de septiembre, 2026|0 Comments
Fotografía: Getty Images.

Fotografía: Getty Images.

10 de septiembre de 2026 

Desde 2020, el precio de la carne vacuna en los comercios de Estados Unidos se ha disparado alrededor de un 70%, más del doble de la tasa general de inflación. Los estadounidenses están descontentos, y el presidente sabe a quién culpar: los intermediarios. Los frigoríficos, que compran el ganado a los productores y transforman los novillos en carne, son “un monopolio nefasto”, declaró Donald Trump el mes pasado en Truth Social.

La industria ciertamente está concentrada. Apenas cuatro empresas -Tyson Foods, Cargill, JBS y National Beef- faenan el 85% del ganado de Estados Unidos. Las autoridades encargadas de combatir los monopolios tienen a este oligopolio en la mira desde hace algún tiempo. Tyson, Cargill y JBS han llegado a acuerdos para resolver demandas en Estados Unidos en las que se las acusaba de haber fijado precios entre 2014 y 2022. (Todas las empresas han negado haber cometido irregularidades).

Sin embargo, pese a los precios récord de la carne vacuna, los “Grandes Procesadores”, como los llama Trump, no están prosperando. Las acciones de Tyson, la mayor de estas empresas, se han desplomado un 40% desde 2021 y un 7% desde que redujo su previsión de ganancias el 3 de septiembre. Ahora espera que su negocio de carne vacuna, que representa el 40% de sus ingresos, registre este año pérdidas de hasta 775 millones de dólares. Los problemas de esta división han arrastrado el margen operativo general de la compañía del 8,5% en 2021 al 2,6%. JBS, de origen brasileño, informó que su negocio en América del Norte perdió 427 millones de dólares en el primer semestre de 2026.

“La carne vacuna es una industria de auge y caída, en parte porque está a merced de los ciclos biológicos”, afirma Joshua Specht, autor de Red Meat Republic, un libro que recorre su historia. Por lo general, una fase de caída comienza con una sequía, que eleva el costo de la alimentación y lleva a los ganaderos a reducir sus rodeos. Cuando el ganado escasea, los precios suben, lo que los incentiva a volver a aumentar sus rodeos. Como se necesitan unos cinco años para reconstruirlos, un ciclo típico de la industria dura aproximadamente una década.

Este ciclo explica en gran medida los problemas actuales de los frigoríficos. Para 2014, varios años de sequía habían obligado a los ganaderos estadounidenses a reducir sus rodeos. El ganado comenzó entonces a escasear. “Cuando los precios alcanzaron su máximo, todos los ganaderos se lanzaron y comenzaron a aumentar sus rodeos lo más rápido posible, y básicamente hicieron colapsar el mercado en un período muy corto”, afirma Alexia Howard, analista de la corredora Bernstein. Hasta ahora no hay señales de que los ganaderos estén reconstruyendo sus rodeos. “Todos tienen esa mentalidad de que una vez que te quemaste, no te quemas dos veces”, dice Howard.

Gráfico: The Economist.

Gráfico: The Economist.

Desde 2020, el rodeo estadounidense se ha reducido casi una décima parte, hasta alcanzar su nivel más bajo desde 1951, mientras que el precio de un novillo ha aumentado un 120%. Por lo tanto, los frigoríficos están pagando más que nunca para abastecer sus plantas de faena. Pero, del otro lado, los precios minoristas no han acompañado ese aumento. A medida que la carne vacuna se ha encarecido, los consumidores se han volcado al pollo, cuyo precio se ha mantenido estable en términos reales, es decir, una vez descontada la inflación (véase el gráfico).

Para reducir costos, los frigoríficos están metiéndole cuchillo a sus operaciones. En agosto, Tyson cerró plantas en Illinois y Utah, eliminando unos 3.200 puestos de trabajo y alrededor del 15% de su capacidad de procesamiento de carne vacuna. Este año, Cargill cerró una planta en Wisconsin. JBS cerró instalaciones en Pensilvania y Tennessee, con la pérdida de 2.000 empleos.

Pero las pérdidas continuarán —y la carne vacuna seguirá siendo cara— hasta que los ganaderos reconstruyan sus rodeos. Trump se muestra reacio a decirlo: al fin y al cabo, muchos de ellos votaron por él. En cambio, el 31 de agosto su secretario de Agricultura anunció la iniciativa Ranchers First, que facilita a los productores sortear a los intermediarios mediante el procesamiento de su propia carne y que también brinda apoyo financiero a pequeños frigoríficos.

Nada de esto tendrá un impacto significativo sobre los precios, sostiene David Anderson, de la Universidad Texas A&M: “Las cifras serían tan pequeñas… que no cambiarían en absoluto el mercado en su conjunto”. Los consumidores estadounidenses que esperan algún alivio quizá tengan que esperar hasta que las vacas vuelvan a casa.

Nota: traducido por ChatGPT, con revisión y edición de Valor Carne.

 

 

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