El desafío de pasar a la acción

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El desafío de pasar a la acción

2019-01-15T18:50:04-03:0012 de enero, 2016|7 comentarios

Las medidas tomadas por el nuevo Gobierno como el ajuste del tipo de cambio y la eliminación de las retenciones a la carne significan un apoyo muy fuerte hacia el sector ganadero. Como contrapartida, se profundizaron las expectativas favorables surgidas antes del recambio político, que se plasmaron en un proceso de retención y en las subas de los precios de la hacienda.

Ahora, con las nuevas cartas puestas sobre la mesa, hay que ver cómo canalizar este  optimismo para traducirlo en más carne, más exportaciones y mayores ingresos para el país. Un verdadero reto.

Sin embargo, se debe destacar que las medidas beneficiarán al sector sólo si se acompañan con un plan anti inflacionario y un programa fiscal adecuados. Si persiste la inflación en dólares o si el tipo de cambio no se va modificando en un tiempo prudencial, el precio del novillo volverá a encarecerse en esa moneda y la potencial competitividad quedará reducida parcial o totalmente.

Otro condicionamiento fuerte es que el consumo interno debe mantenerse a resguardo por cuestiones económicas y políticas. En este aspecto, hay que seguir de cerca la confianza del consumidor y el nivel de inflación interna, y evitar que el precio de la carne genere tensiones políticas en la puja distributiva.

Así las cosas, es fundamental considerar que al haberse quitado las trabas a las exportaciones, la disminución del ingreso del Estado por no cobrar retenciones se debería compensar, por ejemplo, con más divisas por exportaciones.

Para ello, hay que tomar conciencia de que las cosas “cambiaron” y que todo lo que se pensaba hacer y no se hacía por falta de estímulos oficiales, ya se puede poner en marcha. En concreto, ahora, la búsqueda de la productividad y rentabilidad de la cadena cárnica está en sus propias manos.

En el sector agrícola, me parece que esto está claro. En tal sentido, el Ministro de Agroindustria prevé un aumento de la cosecha de granos de 20 ó 30 millones de toneladas. Con ello, se generarán recursos que compensarán la disminución de las retenciones a través de gravámenes genuinos como el impuesto a las ganancias. La pregunta es cuánto va a aumentar realmente la producción de carne.

Del dicho al hecho 

Una posibilidad es incrementar el número de terneros, sean totales o como por porcentaje de los vientres entorados a través de una mejora de la eficiencia productiva. Pero esto llevará mucho tiempo dado que los índices reproductivos promedio son los mismos desde hace 60 años.

De todos modos, se supone que dado el cambio del entorno político y económico, ahora, algunas mejoras,  aunque mínimas, podrían implementarse. Desde contratar por primera vez a un veterinario para chequear los toros, controlar malezas con el milenario  2-4 D en los campos naturales y renovar las instalaciones, hasta encarar nuevos desafíos en aquéllos que se encuentran en otro piso productivo, aumentando la oferta forrajera y el porcentaje y peso de destete.

Otra herramienta es producir más carne por animal. En ese sentido, muchas empresas ya venían desarrollando recrías adecuadas mientras que en otros casos es necesario mejorar. Por ejemplo, en los primeros intentos para la cuota 481, se veían altas ganancias de peso durante esa etapa, que sumadas a los 100 días de corral, llevaban a terminar animales muy engrasados. Obviamente, habrá que encerrar un novillito más pesado, menos eficiente en el corral y con una ración más cara, el gran desafío del “cambio” para los feedlots.

De todos modos, pienso que falta muchísimo para poder recriar eficientemente una gran cantidad de animales. Se trata de una tecnología de procesos que requiere un aprendizaje empresarial, que incluye desde la capacitación del dueño del campo y del personal hasta la formación de técnicos.

Tampoco es cuestión de que ahora todas las empresas se dediquen a recriar y hacer novillo pesado ya que muchas no tienen las capacidades necesarias en sus campos. Como de costumbre,  quienes primero  aprovecharán las oportunidades serán aquéllos que lo venían haciendo desde hace tiempo. Además, hay que seguir abasteciendo el mercado interno para lo cual es importante que el consumidor se vaya acostumbrando a la carne de animales más pesados, pero igual de tiernos, proceso que deberá manejarse a través del precio.

Cómo adaptarse al cambio

En la actualidad, no todos los productores que quieran aprovechar la situación  favorable están en las mismas condiciones de poder hacerlo. Algunos tienen los campos despoblados, siendo imprescindible que hayan mantenido las instalaciones y el personal para volver a la ganadería. En este caso, una opción es hacer acuerdos para capitalizar hacienda dado el elevado costo que implica encarar el negocio por cuenta propia.

Otros, que ya están recriando y engordando sus animales tendrán que destinar una inversión superior para  aumentar la superficie de pasturas y crecer en producción de alimentos con miras a elevar la carga a posteriori.

En tanto, los que contaban con un plan productivo de largo plazo deberán afianzarlo, analizando cambios en las estrategias tales como integrar recrías a campo y a corral, terminar un novillo más pesado, entre otras, para estar mejor posicionados ante las oportunidades.

En síntesis, todos sabemos que las cosas cambiaron pero se debe tomar conciencia del rol y la responsabilidad que le compete a la cadena de la carne ante el nuevo escenario.

Quizás ahora sea más importante que nunca hacer realidad aquellos anhelos de los cuales tanto se habló durante los últimos años. Objetivos como acceder  a mercados diferenciados, a nichos donde la carne a pasto o a grano vale más y crear marcas para determinados supermercados del país y del mundo, ahora podrán llevarse a cabo si del entorno se trata.

Por su parte, el Estado deberá acompañar las propuestas de la cadena cárnica brindando el marco legal y productivo, además de facilitar los carriles para la concreción de las metas. En definitiva, lo saliente para el sector es que llegó la hora de dejar el “relato” y pasar a la “acción”.

Por Juan Elizalde, de Elizalde&Riffel 

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7 Comentarios

  1. A Duhart enero 12, 2016 at 7:51 pm - Responder

    Muy de acuerdo en todo ahora deberemos estar muy atentos a lo que ocurra a partir de marzo y el acuerdo social previsto por la incidencia del mercado interno. Los problemas con personal capacitado para ganadería, irán en aumento encaminándose hacia la atención por los propios dueños y mecanizandose si logramos años de estabilidad. Cuantos están dispuestos a trabajar?

    • Liliana Rosenstein enero 14, 2016 at 8:17 am - Responder

      “Muy buen comentario”, responde Elizalde.

      Cordiales saludos

  2. Juan Adolfo Lafontaine enero 13, 2016 at 7:30 am - Responder

    El crecimiento genuino debe ser sostenible, atendiendo el eje económico, rentabilidad,biológico productivo cuidando el ambiente y lograr la inclusión de las empresas en el medio social en que se desenvuelven.
    La calidad de vida de las familias que trabajan es esencial y se deben desarrollar políticas para permitir capacitación de jóvenes, especialmente de menores, interesados y autorizados por sus padres para restablecer la cadena de aprendizaje, pasantías de estudiantes, etc.
    En cuanto a mejoras de viviendas hoy está restringido el crédito oficial.
    Hay jóvenes con interés en trabajar en el campo pero las condiciones de vida deben ser comparables a la ciudad o mejorar caminos y medios para otras formas de organización familiar cuando las distancias lo permitan.
    Los grupos CREA atienden todos estos aspectos y lo han incorporado a su visión y misión y el re lanzamiento de cambio rural cuenta con un convenio de colaboración CREA.

    • Liliana Rosenstein enero 14, 2016 at 8:15 am - Responder

      Buenos días Juan Adolfo:
      copio a continuación la respuesta de Elizalde

      “Sí, por supuesto. Hay que mejorarle la calidad de vida rural al personal.
      Por ejemplo hay zonas donde ni siquiera hay señal de celular o internet….y a 200 km de la capital. No hay escuelas en el medio rural, pero también hay campos que le ofrecen muy malas condiciones al personal y por eso, la gente no quiere ir. Sumale los malos caminos, la falta de comunicación virtual, etc. Además de todas las ventajas de estar en la ciudad con un plan. Pero no solo eso las mismas restricciones se cumplen para sacar una guía y mas si es para exportación. Hay muchas cosas para trabajar”

      Cordiales saludos

  3. dalmiro martinez enero 13, 2016 at 11:30 am - Responder

    Una unica objecion a un artículo claro e interesante como todas tus intervenciones. No se puede meter 2,4,D a un campo natural porque matás las pocas leguminossa que pueda haber, y con eso matás la incorporación de Nitrògeno.

    • Liliana Rosenstein enero 14, 2016 at 8:08 am - Responder

      Dalmiro, buenos días:
      copio la respuesta de Elizalde:

      “Sí, correcto. Me refería a que hay algunos campos que nunca vieron tecnología, ni siquiera un 2-4 d, pero de acuerdo con
      el comentario”

      Cordiales saludos

  4. jose alejandro gau enero 13, 2016 at 10:48 pm - Responder

    Muy interesante juan elizalde
    Estamos dándole importancia a mejoras en campo natural, considerando que en la zona ,todavía es mas de el 70%,tendremos en cuenta varios aspectos
    1-reducir la perdidas reproductivas
    2-no aumentar el tamaño de la vaca, ya tenemos preocupación por el peso adulto de nuestras vacas
    3-para tener mas carne , volveremos a los cruzamientos comerciales…vemos que las razas puras en busqueda de mayores índices de producción, generan reproductores mas grandes
    4-estamos probando con Lontrel en el control de malezas, cuidando el Lotus, diferenciando promociones de verano y de invierno
    Mucho para trabajar
    Muchas gracias

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