Crecer en un año desafiante

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Crecer en un año desafiante

2019-01-28T19:44:43-03:0027 de diciembre, 2018|7 comentarios

Finaliza un año que muestra la importancia de retomar el papel protagónico de la ganadería argentina a nivel internacional. Después de mucho tiempo, volvió a ubicarse entre las principales exportadoras de carne y, con un volumen estimado en unas 550 mil toneladas para 2018, ya a noviembre aportó al país USD 1.800 millones, en un contexto de fuerte necesidad de divisas genuinas.

El aumento de las ventas externas fue incesante a lo largo del año e incluso hubo un fuerte salto en octubre y noviembre, con 60 mil toneladas mensuales embarcadas, cuando el trimestre julio-septiembre había promediado las 50 mil y el primer semestre 40 mil. Este ímpetu exportador continuó a pesar de la reimposición de retenciones y la casi desaparición de los reintegros. Entre paréntesis, esto también representó la ausencia de discriminación entre las carnes y el resto del universo de exportación, a diferencia de lo que fue habitual, casi siempre, en los últimos 90 años, con la excepción de la década de 1990.

A principios de año hubo una equiparación del precio en dólares del novillo argentino con el de sus vecinos, dejando de ser el más caro del Mercosur, nivel que sostuvo durante muchos años de descompetencia; y tras las devaluaciones de abril-junio y de agosto-septiembre terminó siendo uno de los más competitivos, lo que sumó oportunidades de negocios internacionales. Así las cosas, el país consolidó su posición como segundo en el ranking regional en materia de ventas al exterior de carnes detrás de Brasil, superando a Paraguay y Uruguay.

El punto culminante de 2018 se dio en el terreno de acceso sanitario a mercados, cuyo potencial se verá en años venideros. La histórica apertura de Japón a la carne patagónica a comienzos del segundo semestre y la más reciente de los Estados Unidos, tuvieron como correlato embarques casi inmediatos de cortes de alto valor a esos destinos exigentes, una muestra de coordinación entre los eslabones de la cadena.

Detrás de escena

Algo significativo es que el renacer exportador vino de la mano de un incremento de la faena que subió 8% en 2018, con una producción de carne 9% mayor. El stock vacuno continuó con su progresivo crecimiento y, al mes de marzo, arrojó un total de 53,9 millones de animales, un incremento de 500 mil cabezas con relación al año anterior. Las estimaciones indican que a lo largo de este año continuó el crecimiento de las existencias.

El precio de la hacienda en Liniers, que se fue recuperando en términos reales en la primera mitad del año, no pudo con la mayor inflación y perdió todo lo que había ganado. Desde septiembre, se anotó una baja a raíz de la recesión y el alicaído poder adquisitivo de la población. No obstante, está terminando en niveles comparables a los de hace doce meses, nada mal frente una estampida inflacionaria del 45%. Algo positivo es que se sostuvo el consumo interno, principal mercado de la ganadería argentina, permitiendo continuar con una ingesta de carne vacuna por persona récord a nivel mundial.

Todo esto se dio en un ciclo en que la ganadería estuvo afectada por sequías y excesos hídricos que impactaron en las decisiones de siembra de forrajeras. Sin embargo, el avance de los productores en prácticas de manejo, sobre todo en establecimientos de avanzada, demostró que es posible minimizar pérdidas y seguir adelante con la mejora productiva.

A través de las páginas de Valor Carne hemos mostrado cómo establecimientos que habitualmente producían para consumo lograron novillos Hilton mediante planteos pastoriles eficientes, con invernadas cortas, en una época que permite hacer kilos baratos, contribuyendo a que el país haya podido embarcar casi el 100% de la cuota, después de una década de incumplimientos.

En cuanto al feedlot, el estudio Elizalde&Riffel confirmó que los planteos que integran recrías de seis a ocho meses con terminación a corral generan resultados económicos superiores que el engorde directo de terneros, de igual modo que en años anteriores. Otro dato positivo, en tiempos en que la carne argentina tiene nuevas oportunidades en el mundo.

Innovación colectiva

La inversión abarcó a todos los eslabones de la cadena y muchas veces fue producto la sinergia entre diferentes actores de la ganadería.

Un ejemplo es la investigación realizada por un grupo CREA, el INTA y la FAUBA que permitió identificar entre una treintena de toros a aquéllos que con menor consumo de pasto o grano producen la misma cantidad de carne que sus pares. La importancia de este desarrollo radica en que se trata de un atributo heredable de alto impacto económico, que abre nuevos horizontes para la mejora genética.

Otro logro público-privado fue una nueva vacuna contra la diarrea viral bovina, mediante una tecnología única en el mundo, que más allá de producir anticuerpos capaces de neutralizar el virus, permite distinguir animales inmunizados e infectados, clave para un futuro plan nacional de erradicación de la enfermedad.

La alta calidad de la tecnología argentina fue convalidada también por los mercados internacionales. Y, en ese sentido, la vacuna antiaftosa que ya se exportaba a Taiwan y Corea del Sur, después de cuatro años de gestiones privadas y de distintos estamentos del Estado, en este 2018 llegó a Vietnam, país que cuenta con uno de los stocks de porcinos más importante del sudeste asiático.

El nuevo sistema de clasificación de la hacienda y tipificación de reses sancionado a fines de 2018, que hará foco en la calidad, también fue producto del consenso público y privado. Asimismo, en fiscalización, se dieron pasos importantes como la implementación del sistema de información de operaciones de compra-venta de carne, el remito electrónico, el  registro de carnicerías y el centro de monitoreo de los controladores de faena, iniciativas que buscan brindar reglas equitativas para todo el sector.

La mejora en el ambiente del negocio se reflejó en la modernización de plantas frigoríficas, especialmente exportadoras y algunas consumeras que, según fuentes de la actividad, colocan a la industria local en la avanzada tecnológica a nivel mundial. Existe una ola de inversiones muy importante que apuntan a aumentar su capacidad de faena, despostada, frío y depósitos, lo que permite prever una mayor demanda de hacienda.

En materia de negociaciones internacionales, en un mundo cada vez más proteccionista, se transitan circunstancias difíciles. El Mercosur, no pudo avanzar en la negociación con la UE, que se está demorando peligrosamente. Además, está en curso una negociación UE-EE.UU. sobre la cuota 481 que puede afectar derechos argentinos y de los otros proveedores, sin que los gobiernos de estos países desarrollen estrategias paliativas en forma conjunta. En tanto, la cumbre del G-20 en Buenos Aires, fue aprovechada para seguir avanzando en mejorar el acceso a los mercados. Entre ellos se busca la apertura de Japón al a la carne del Norte del Río Colorado, libre de aftosa con vacunación, a similitud de lo ocurrido recientemente con Uruguay, lo que sería un logro de enorme importancia.

Si algo se debe resaltar de este 2018 es la fortaleza de la cadena cárnica y la inteligencia colectiva para superar los numerosos desafíos que se debieron atravesar en este año turbulento. El USDA tomó nota de esta realidad y ya proyectó que el crecimiento de los embarques el año entrante será el más alto de entre los principales exportadores internacionales. Desde Valor Carne, nuestro deseo es que la ganadería argentina siga  potenciando sus capacidades y transforme cada oportunidad en mayor productividad.

Felicidades y prosperidad en 2019 !

7 Comentarios

  1. EDGAR DAVID BELTRAMINI diciembre 27, 2018 at 7:40 pm - Responder

    FUERZA PRODUCTORES Y EVITEMOS DIRIGENTES CON INTENCIONES DE DESTRUIR LA GANADERIA,COMO PASO EN LA DECADA PASADA .ESTO CUESTA ESFUERZO ,TIEMPO, Y PLATA RECLAMEMOS NUESTROS TRABAJO Y NO NOS CALLEMOS MAS.SALUDOS A TODOS Y BUEN 2019

  2. Pedro E. Nazar diciembre 27, 2018 at 8:26 pm - Responder

    Este artículo es un lindo ejemplo de cómo, desde distintos eslabones de la cadena, se va cimentando el crecimiento de nuestra ganadería.

    Un cambio notable e importante, que va perfilando el verdadero progreso Argentino. Si perseveramos, más temprano que tarde, re-construiremos la confianza en una Argentina que quiere ser sería.

    Sigamos entonces trabajando con participación y consensos. El humilde secreto de éstos éxitos.

    Felicitaciones al equipo Valor Carne. Cordial saludo y buen 2019

  3. GUSTAVO LOPEZ SETUAIN diciembre 28, 2018 at 11:33 am - Responder

    Todo muy lindo,pero nosotros los criadores seguimos regalando las terneras y la vacas por decisiones en la que no participamos, sigamos así y creo que producir menos es mas, cuando no hay oferta es el momento que sacamos la cabeza a dar un respiro.
    Saludos.

  4. eduardo d ezcurra diciembre 28, 2018 at 2:15 pm - Responder

    Parece que hablan de un mundo irreal, vieron los valores de la Invernada?? Alguien va a producir los terneros? Cuanta fantasía!!!

  5. Cristian Popescu diciembre 30, 2018 at 11:13 am - Responder

    Esta bien la alegria… pero con los precios de la invernada, la renta de la cría no es buena y a mediano plazo se va a apagar el optimismo.
    Si esto se sostiene un año mas, hay que pensar que así va a ser el modelo. Como criador, estoy viendo de destinar las mejores partes del campo y algo de capital a otro negocio.

  6. Carlos Augusto Ramos diciembre 30, 2018 at 7:55 pm - Responder

    El “feedlot” la está pasando mal y le transfiere la crisis al criador (28/12/18)
    El poder de compra de los feedlots se achica: desde fines de 2015, en números redondos, el ternero vale 100% más; el maíz, 400%. Ignacio Iriarte
    Sube el novillito y el ternero; bajan la vaca gorda, la conserva, la manufactura y el novillo pesado de exportación. Puede tratarse de las lluvias y de los feriados de fin de año, y de la mayor demanda por las Fiestas. Pero también puede ser, como muchos piensan, que la oferta de feedlot ha comenzado a mermar y que ha comenzado el efecto “febrero-marzo”. Además, los campos están extraordinarios y muchos retienen “esperando precios”.
    Los valores de la hacienda están muy rezagados en términos reales y, en la medida que los ingresos nominales de la población empiecen a mejorar, aunque sea parcialmente, los precios comenzarán a recuperar el enorme terreno perdido.
    La exportación, que en noviembre embarcó 56 mil toneladas, ya no tiene las utilidades del primer semestre, pero sigue ganando buena plata. Y la invierte en aumentar la capacidad de faena o de congelamiento, en cámaras al frío, o en recuperar o mantener habilitaciones de exportación. Del mismo modo, los “consumeros” invierten también en sus plantas y se preparan para exportar, porque creen que, solo con el consumo local, la industria no tiene futuro.
    Así, suben las categorías de consumo, bajan las de exportación. Pasada la primera quincena de enero, las cosas se verán un poco más claras.
    Hembras
    En noviembre, la participación de las hembras en la faena, con un 47,6 por ciento, pasó el límite conocido entre equilibrio y liquidación (45 a 47 por ciento). Para asegurar que estamos en un período de liquidación, deberían sucederse varios meses de participación superior al 47 por ciento. Además, habría que seguir con atención la mortandad de vacas –en el corriente año ganadero es baja– y la cantidad de vaquillonas de primera parición que entran al rodeo.
    En noviembre de 2015, el porcentaje de hembras se ubicaba en el 41,3 por ciento; en el 2016, subió al 43,2 por ciento; el año pasado, llegó 44,6 por ciento. En el período 2007-2009, inequívocamente de liquidación, la participación de las hembras osciló entre el 47 y el 53,4 por ciento, pico que se dio a mediados del 2009.
    Pese a que para muchos productores las expectativas sobre el futuro del negocio ganadero siguen siendo positivas, hoy en día se presenta una combinación de factores muy adversos para la cría. Los precios del ternero –el gran perdedor de estos últimos tres años– en términos reales están muy rezagados, el valor de los insumos ganaderos ha crecido mucho más que los ingresos del criador, la incertidumbre institucional (elecciones 2019) afecta, la altísima tasa de interés y la presión fiscal asustan, y los márgenes brutos agrícolas nuevamente son muy superiores a los ganaderos.
    El productor vende parte de su capital porque no tiene más remedio: debe vender cantidades crecientes de vacas y terneros para cubrir los gastos de evolución de su explotación y el costo de vivir. El excelente precio (relativo) de la vaca gorda o conserva mejora sus ingresos, pero al mismo tiempo, lo tienta a menudo a vender vacas para hacer caja.
    La mayoría de los criadores, a causa de la seca, ya vendió hace rato su destete 2018 y ahora, para enfrentar los gastos de fin de año sin recurrir al banco, debe echar mano de las vacas, la categoría más numerosa en su rodeo. La primavera ha sido excepcional y hay mucha vaca gorda –probablemente preñada– que vale buena plata.
    El destete 2019, según nuestros cálculos, será muy similar al del último otoño, y encontrará al feedlot con un poder de compra –para que los números cierren– muy inferior, a moneda constante, al de años anteriores. Desde fines del 2015, en números redondos, el ternero vale 100 por ciento más y el maíz vale 400 por ciento más. El feedlot, que absorbe entre 60 y 70 por ciento de los terneros ofrecidos, la está pasando mal y, con un precio del gordo muy atrasado, le transfiere la crisis al criador.

  7. Carlos Augusto Ramos diciembre 30, 2018 at 8:06 pm - Responder

    TODO AGRO 27/12/18
    El índice de confianza de los empresarios agropecuarios, cercano al período kirchnerista
    La percepción actual y expectativas futuras del sector están en el punto más bajo del período macrista según una encuesta de CREA, muy cercano a lo que sucedía finalizando el mandato de Cristina Fernández de Kirchner durante 2015.
    El índice de confianza de los empresarios agropecuarios, cercano al período kirchnerista
    El índice de confianza de los empresarios agropecuarios, cercano al período kirchnerista

    El índice de confianza de los empresarios agropecuarios tuvo un fuerte descenso en los últimos meses según un estudio del Movimiento CREA, que es elaborado cada cuatro meses y mide la percepción actual y expectativas futuras del productor agropecuario.

    El Índice de Confianza del Empresario Agropecuario (ICEA) es calculado por la Unidad de Investigación y Desarrollo de CREA desde noviembre de 2012, con una periodicidad cuatrimestral (marzo, julio y noviembre).

    Desde noviembre de 2015, ya con Macri elegido como presidente, el indicador comienza a crecer hasta alcanzar valores superiores a 70 en la mayor parte de 2016 y 2017 (con un máximo de 75 en noviembre de 2016). Por último, la cuarta etapa, se manifiesta a partir del noviembre 2017, donde el indicador inicia un paulatino y sostenido descenso hasta alcanzar un nivel de 43,4 en noviembre pasado, una reducción de 5,9 respecto a la medición de julio de 2018 y una caída de 27,8 puntos en relación a noviembre de 2017; llevando el índice a valores muy cercanos de mediados de 2015, cuando las expectativas del sector sobre un gobierno kirchnerista en caída estaba en proceso.

    Por su parte, el subíndice situación económica del país midió 40,8; el subíndice situación del sector agropecuario alcanzó el valor de 39,6 y situación de la empresa, un 49,8. Es importante mencionar que en todos los casos los valores cayeron tanto cuatrimestral como interanualmente.

    Cabe destacar que los índices anteriores pueden ser calculados para una actividad específica. En este sentido, el índice que considera sólo empresas que desarrollan la actividad agrícola fue 42,7. Este valor se encuentra 7,2 puntos por debajo de julio 2018 y 25,8 por debajo de noviembre de 2017.

    El índice que considera sólo empresas que desarrollan la actividad de ganadería bovina fue 43,6. Este valor está 5,3 puntos por debajo de julio 2018 y 18,4 por debajo de noviembre de 2017.

    Asimismo, la caída en la medición interanual se justifica por los desempeños individuales de los subíndices situación económica y financiera de la empresa (-25,0%) y situación económica del país (-48,7%) y el índice de situación del sector agropecuario registró una caída de 37,7% respecto al mismo valor de noviembre de 2017. También al desagregar el índice según las condiciones actuales y expectativas, se observa un marcado deterioro interanual respecto a la evaluación del presente (-65,4%) mientras que la baja de las expectativas a futuro (-12,1. %), es más moderada en comparación con las condiciones actuales.

    Los resultados antes desarrollados muestran un deterioro tanto en la percepción (situación actual vs. 1 año atrás) como en las expectativas (situación actual vs noviembre 2019) de los empresarios agropecuarios. Dicho deterioro se expresa, en mayor medida, en la situación económica del país y del sector, según indica el reporte de CREA.

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