¿Alargar la recría hace viable el feedlot?

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¿Alargar la recría hace viable el feedlot?

2021-04-08T08:37:34-03:008 de abril, 2021|5 comentarios

A raíz de los malos resultados que viene obteniendo el encierre a corral, la Coordinación de Análisis Pecuario del ministerio de Agricultura planteó una variante del modelo de recría a pasto, buscando sumar más kilos baratos y reducir el encierre de terminación.

La idea es minimizar el consumo de maíz, crítico en estos sistemas, ya que con un cereal por encima de los USD 200, la relación entre este valor y el del novillo es 25% superior al promedio de los últimos diez años. Dicho de otra forma, hoy se necesitan 109 kg de novillo para comprar una tonelada de maíz.

La propuesta  

El modelo del Ministerio considera un establecimiento de tamaño mediano de la región pampeana, con un nivel tecnológico promedio. Para lograr esa recría “larga”, se propuso agregar 30 kg más por animal, manteniendo la carga, mediante la implantación de un verdeo de verano en la misma superficie que ocupaba el verdeo de invierno.

En cuanto a los corrales de terminación, el grano de maíz se valuó como si fuera cereal propio. Además, el trabajo aclara que no se consideraron gastos de venta en la etapa de recría, ni de compra en la de terminación, ya que se supone que se hace en el mismo establecimiento.

La conclusión a la que arribaron los técnicos de la Coordinación es que “al alargar la recría el margen de esta etapa mejora al aumentar la cantidad de kilos vendidos, con un aumento de costos menos que proporcional”. En concreto, el margen bruto pasa de $5.900.000 a $10.400.000 por año.

Sin embargo, esto no alcanza como para compensar la pérdida del corral. Si bien al acortar su duración se reduce sus costos directos en un 25%, también arroja un menor ingreso neto ya que al llevar al corral animales más pesados, aumentan los kilos comprados mientras que los vendidos apenas varían.

De este modo, el margen bruto del corral, si bien resulta algo menos negativo, no mejora significativamente.

Como conclusión, el resultado conjunto de ambas etapas “demuestra que se pierde menos al reducir el consumo de maíz durante el encierre”, subrayaron los técnicos. En números, mientras el primer esquema deja un margen bruto negativo de $6.300.000, con la recría larga la pérdida se reduce a $1.800.000 por año.

Cabe aclarar que estas conclusiones son válidas para el momento actual y el sistema analizado, pudiendo variar los resultados ante modificaciones en los precios relativos.

La invernada achicó el margen

Además de analizar el planteo puntual del engorde a corral, la Coordinación puso al día su seguimiento habitual de la evolución de los márgenes brutos para la cría, la recría y el ciclo completo.

En este caso se tomó el período de junio de 2011 a febrero de 2021, evaluando los modelos más característicos de cada actividad ganadera: cría en Cuenca del Salado (Modelo base), invernada en Región Subhúmeda (Modelo de alta producción) y ciclo completo en Córdoba.

Todos los márgenes fueron expresados en moneda constante (pesos de febrero de 2021) y se utilizó el Índice de precios mayoristas del INDEC para realizar el ajuste, empalmado con el IPC Congreso para aquellos períodos en los que se consideró que la información del organismo oficial no era confiable.

En febrero de 2021 los márgenes de todas las actividades convergen en un mismo punto. Tanto la cría como el ciclo completo y la invernada presentan resultados económicos similares. Esto “es muy bueno para la cría, que iguala los momentos de auge de la actividad, pero no para la invernada que, a moneda constante, hoy tiene un margen 50% inferior al del mismo mes del año pasado y 70% menor que el de febrero de 2019”.

El modelo de ciclo completo tiene su mayor virtud en la estabilidad que le otorga al sistema de producción, ya que diversifica las ventas (novillos, vaquillonas y vacas para faena) y sólo compra los toros de reposición, con lo que evita las marcadas oscilaciones estacionales de los modelos de invernada de compra. En tal sentido, estos últimos muestran márgenes con un patrón mucho más definido, con un crecimiento desde enero hasta junio, donde alcanzan su pico, para luego continuar con un descenso marcado desde julio hasta noviembre, mes en el que tocan el piso.

Estos efectos son consecuencia de la estacionalidad en los precios del ternero de compra (más baratos desde marzo a junio y mucho mayores en la primavera) y en los precios del novillo, que caen durante el segundo semestre. Durante el año anterior y lo que va del actual se viene registrando un encarecimiento del ternero, con menor estacionalidad, lo que complica los márgenes de la invernada, determinando que el resultado promedio del 2020 fuera el más bajo de la serie.

5 Comentarios

  1. Miguel Achaval abril 8, 2021 at 11:45 am - Responder

    Estimados
    2 comentarios:
    El engorde a corral para producir cortes de exportación, fue muy rentable en 2020.
    El cambio de dieta (menos maíz ) genera un producto cárnico diferente.
    La calidad de la carne, medida por parámetros internacionales esta muy influenciada por la alimentación.
    Cuando tenemos pensado aplicar una tipificación ( ya definida y aprobada por el Ministerio de Agroindustria) que clasifique al músculo por su calidad comestible y no a la res por su silueta….

    • Ruy Vidal abril 8, 2021 at 5:16 pm - Responder

      Gracias por los comentarios. El modelo apunta específicamnete a los corrales que producen novillito liviano para consumo, negocio que no fue nada rentable en 2020
      La ración que comen en ambos corrales es prácticamente la misma, el consumo de maiz baja en el más corto sólo por estar encerrados menos días

  2. Martin Garcia fernandez abril 8, 2021 at 5:11 pm - Responder

    El valor actual del ternero se sostiene solo como refugio de valor,y captura de excedentes financieros sin alternativas. Es inviable a largo plazo. Ninguna intensificación, por eficiente que sea puede compensar la diferencia compra/venta, ni siquiera la recría barata a pasto y bien manejada. Se agrava el quebranto en procesos de altas cargas con suplementación.
    Desde luego el ciclo completo con terneros, recría pastoril y maíz propio amortigua la situación y da estabilidad, pero de compra es imposible, además soportando gastos comerciales y flete del 8-10%

    Esto ajusta en x período de tiempo por fuerte baja del ternero o fuerte suba del gordo, no hay otro camino, y la suba del gordo no parece muy probable, aún exportando más.

  3. ENRIQUE ALFIERI abril 9, 2021 at 6:21 pm - Responder

    De acuerdo con Martín García Fernández en cuanto a que la invernada es refugio de valor y que ajustará en algún momento.
    Por otro lado, al costo de la recría larga, y como costo de oportunidad, hay que agregarle lo que se pierde de ganar al seguir en el 50% de la superficie con V.V., resignando el ingreso de la gruesa posterior al V.I (se reemplaza esa gruesa por V.V.). Planteo que mayoritariamente se usa en campos de explotación mixta (verdeo entre fina y gruesa).

  4. Esvelio Vergez Vergez abril 9, 2021 at 8:43 pm - Responder

    Nada que ver con la realidad! Los criadores no se van adaptar para que les funcione a lis feedlot que están más del lado de la industria que de la priduccion ganadera. Tendrán que volver a arrancar dinde se produce maiz a más de 1.000 km de Rosario como entonces!

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