22 de Octubre del 2017

10-07-2017

La genética mejoró la competitividad del Norte

 

Los avances en Braford y Brangus a la luz de las exposiciones nacionales de las razas, según el especialista Diego Grané. “La mayoría de los campeones fueron logrados por empresas que cuentan con programas genéticos consistentes, lo que también impacta en el valor de sus novillos”, sostuvo.

La genética mejoró la competitividad del Norte

“Brangus venía presentando ejemplares con gran uniformidad, desde hace años. El gran salto se vio en Braford, que logró un biotipo definido, consecuencia de una línea de trabajo. La fertilidad, la funcionalidad, el tamaño corporal y la conformación carnicera están determinados y ya no se discuten más. Lo saliente es que hoy ambas razas sintéticas se han estabilizado y la calidad media es muy buena”, dijo el M.V. Diego Grané, asesor  en genética de empresas ganaderas, con relación a los avances que se vieron en las pistas de las exposiciones nacionales Braford y Brangus, realizadas recientemente en el Norte del país.

Para el especialista, una pauta de la madurez de las dos razas es el equilibrio entre la cantidad animales adultos y de terneros. “Con las muestras específicas para los más jóvenes, hoy las nacionales exhiben igual proporción de terneros, reproductores adultos a corral y ejemplares a bozal. Esto habla muy bien del trabajo de los cabañeros y criadores, no sería una buena señal que los mayores se presentaran en cantidades exageradamente superiores que los menores ni que fueran mejores que ellos”, indicó.

Otro tema que contribuyó al progreso de las razas fue la valorización de los reproductores superiores. “Tanto para Braford como para Brangus, las nacionales son las muestras más importantes por el número de animales que se exponen y la gran concurrencia de criadores, ya que se realizan en la zona donde se desarrollan ambas razas. Pero comercialmente, para lograr valores atractivos, hay que llevar reproductores muy buenos, y eso también eleva la calidad media”, detalló. En ese sentido, destacó que estas exposiciones no se pueden medir sólo por su facturación sino también por el impacto posterior que producen. “Una cabaña que obtuvo un gran campeón, los años siguientes lleva sus crías a la nacional del ternero. El criador ve esta evolución, evalúa la producción de un determinado padre y, entonces, comienza a usar el semen”, afirmó.

Además, cada vez asisten más criadores y cabañeros de otros países, por lo que las nacionales se transformaron en una oportunidad para hacer negocios internacionales. “Si bien habitualmente la genética argentina se exporta, también sería interesante aprovechar estos eventos para incorporar algunas líneas extranjeras a nuestros rodeos. Sería una buena estrategia para favorecer el intercambio en ambos sentidos. Para los criadores brasileños, paraguayos, uruguayos, que los argentinos usemos un toro suyo es un orgullo, como lo es para nosotros cuando ellos lo hacen”, planteó.

Detrás del campeón  

Según Grané, algo importante que se pudo apreciar en estas nacionales es que las cabañas que cuentan con programas genéticos consistentes, con objetivos claros y llevados adelante con disciplina, obtienen mejores resultados en las pistas.

“La meta es producir reproductores superiores en escala, funcionales, con marcada diferenciación sexual, con buena conformación carnicera, con clase y, como consecuencia de ello, aparece un ejemplar superior en todos esos atributos. Es decir que la base genética promedio es la misma y los grandes campeones surgen de los desvíos, entre los que están en la parte más alta de la curva de Gauss. Actualmente, las exposiciones son tan competitivas que gana ese, el distinto, el sobresaliente”, explicó.

El programa debe diseñarse a medida de cada cabaña, empezando por la adaptación al ambiente, que incluye el clima, la calidad del agua y la presencia de parásitos, entre otros. Luego, hay que analizar las fortalezas y debilidades del plantel de madres; y seguidamente, establecer el sistema de producción y los mercados a donde se quiere apuntar, algo que va de la mano del tamaño corporal. Además, es necesario contemplar los recursos humanos disponibles. “No se puede pretender generar un Gran Campeón sin la gente capacitada, comprometida y motivada para hacer determinadas prácticas. También, cuenta el acompañamiento de los propietarios y el gerenciamiento: en las empresas ordenadas en la ganadería en general, es más fácil llevar adelante un programa genético”, diagnosticó Grané.

Por último, hay que establecer objetivos claros de selección a mediano y largo plazo, y  darles un orden prioritario. “Si uno quiere seleccionar a favor de muchos caracteres al mismo tiempo, el avance es mucho más lento que si se trabaja con alguno de ellos y, superada esta etapa, se pasa a la siguiente”, advirtió. Y remarcó que “en cualquier programa de mejoramiento genético, la perseverancia y la disciplina en las decisiones es clave. No es posible seleccionar los terneros de un modo el primer año y al siguiente de otro. Lo que hace esta herramienta es cambiar la frecuencia de los genes en el sentido deseado, entonces además de tener claro los objetivos hay que sostenerlos”.

Grané piensa que el éxito de los programas genéticos fue contundente en las últimas nacionales Braford y Brangus. “En base a este tipo de planificaciones, Los Guasunchos, Pilagá y Los Reales, lograron cinco grandes campeones sobre un total de ocho, entre adultos y terneros de ambas exposiciones. También obtuvieron importantes premios Santa Irene y El Impenetrable”, aseveró el genetista refiriéndose al desempeño de las cabañas que asesora.

Más allá de las pistas de competencia, el progreso se refleja en la calidad de la hacienda y en la valoración de la misma por parte de los frigoríficos. “Los adelantos genéticos, nutricionales y sanitarios aplicados en los rodeos generales, impactan en la fertilidad y precocidad  de las hembras y en la conformación carnicera, lo que contribuye a mejorar el ciclo completo. La mayoría de las empresas pasaron de vender terneros a animales recriados o terminados de calidad. El Norte ya cambió, es una realidad. Hoy, el novillo Braford y Brangus de marcas reconocidas compite en valor y acceso a mercados con el británico del Sur. El desafío es que los índices medios de la región siguen siendo bajos, hay mucho para avanzar”, finalizó.

Por Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

Un comentario

  1. muy buena la nota. impresionante el trabajo que estan haciendo los ganaderos en el NOA. Sin embargo, a falta de opciones comerciales en algunas epocas del año o en años de mucha oferta local, nos vemos obligados a vender nuestros novillos en los mercados del sur donde muchas veces hay castigo de precios aun con excelentes ejemplares Brangus o Braford. Creo que nos falta trabajar en este aspecto a los fines de poder abastecer esos mercados tambien.

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